Trump convierte a Trudeau en maniquí
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Feb 16, 2017 |
22:32
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El presidente se dedica a montar performances de pésima calidad estética que devalúan a la política.

No es momento de matices bien articulados por politólogos porque frente a Trump imperan entornos vegasianos saturados de marquesinas anunciando los tuits del minuto.

Trump, el empresario, tuvo la buena fortuna de contar con un rasgo empático para acercarse y convencer a sus presas; como presidente, tiene la mala fortuna de convertir su entrono en caricatura.

Grave. Muy grave. El presidente de Estados Unidos no tiene credibilidad.

Sobre la visita del primer ministro canadiense a la Casa Blanca, Leah McLaren, articulista en el periódico The Globe and Mail escribió el martes: “Sé lo que estás pensando: Justin tenía que hacerlo. No tenía otra opción. Nuestra economía depende de ello.

“Obviamente Justin aborrece a Donald, bastó con ver su lenguaje corporal: el rictus cuando ambos hablaban de “valores compartidos” y la forma en que Justin se negó a ser bruscamente llevado por la mano de Trump hacia adelante para ser dominado por el estadounidense.

“Nuestro líder feminista, un hombre que no ha podido contener su llanto al abrazar a refugiados sirios, también puede dejar a un lado sus principios para bailar con el diablo por el bien del país.

“Pero usted no tiene que ser un estudiante ingenuo para sentirse deprimido o irritado por lo que pasó el lunes con la visita de Trudeau a Washington. Fue una vergüenza para un ministro que apuesta por la diversidad cultural y los derechos de la mujer (...) No estoy diciendo que Trudeau no debió haber ido a Washington, pero estoy diciendo que debería haber planeado su visita con inteligencia (...) tuvo que haber defendido la globalización y el buen trato a las mujeres”.

A Trudeau, la Casa Blanca le puso una trampa: fue utilizado como maniquí durante una extensa y anómala sesión de fotos en la que deslumbró como protagonista Ivanka Trump.

A las 16:36 del lunes 13 de febrero, @IvankaTrump colocó una fotografía en su cuenta de Twitter en la que ella aparece sentada en el sillón presidencial del Despacho Oval rodeada de Trudeau y Trump: “Una gran conversación con dos líderes internacionales sobre la importancia de que las mujeres encabecen el escritorio”, escribió. En efecto, al observar la fotografía no era difícil imaginar a Ivanka como la auténtica presidenta de Estados Unidos recibiendo al mandatario canadiense y a un empresario de casinos.

El estudio fotográfico de Trump continuó en una mesa de trabajo. Ivanka junto a Trudeau. El periódico catalán La Vanguardia tituló: “Las fotografías de Ivanka Trump “embelesada” con Justin Trudeau se hacen virales”. Apoyando sutilmente el mentón sobre su mano, Ivanka observa con atención a Justin, cuyo rostro voltea al lado contrario del que se encuentra Ivanka.

Republicanos, demócratas y el mundo entero presencia en tiempo real la devaluación súbita de la presidencia estadounidense.

Para Trump, la Presidencia se conforma por una serie interminable de performances. A Shinzo Abe, presidente japonés, lo convirtió en turista al llevarlo a una terraza pública de su club en Palm Beach, Florida. Trump se divierte mientras la devaluación política de su país crece.

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