100 días de aturdimiento global
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Abr 27, 2017 |
23:13
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No son las anécdotas las que mejor describen a Donald Trump, es la ausencia de liderazgo lo que preocupa.

Hace más de 100 días Trump generaba más confianza que Hillary Clinton, su rival electoral (la encuesta del Washington Post-ABC News, 2 de enero, le daba 59 por ciento). Algo más, prometió que la metería a la cárcel por las mentiras sobre su mal manejo de sus correos electrónicos desde un servidor privado. No lo ha hecho.

Trump prometió que en sus primeros 100 días señalaría a China como “manipulador de divisas”. No lo hizo, por el contrario, invitó al presidente Xi Jinping a la llamada Casa Blanca de invierno, en Mar-a-Lago, Florida, sede de playa y amigos.

Hace más de 100 días Mark Zuckerberg, Mr. Facebook, criticaba al candidato Trump por “fomentar la cultura del odio”; Michael Bloomberg señalaba que el candidato “dijo que quería manejar la economía de su país como maneja sus negocios. Dios nos ampare”; Richard Branson (Virgin): “sería maravilloso tener a un empresario en la Casa Blanca, pero no a este empresario”. Claro, se refería a Trump.

El 22 de octubre pasado en Gettysburg, Pensilvania, Trump prometió siete acciones en sus primeros 100 días, que impactarían directamente a los trabajadores: renegociar el TLCAN o retirarse (no lo ha hecho), retirarse del TPP (sí lo hizo), identificar abusos comerciales del mundo hacia su país (no lo hizo), levantar restricciones a la producción de 50 billones de dólares en reservas de energía, petróleo, gas y carbón (lo hizo), reactivar el proyecto Keystone (sí ordenó la construcción), cancelar pagos a Naciones Unidas para su uso en el tema del cambio climático (no lo hizo) y el tema ya mencionado sobre la manipulación del gobierno chino sobre el yuan.

Hace 100 días Trump desplegó seis medidas en contra de la corrupción: definir límite en el mandato de todos los miembros del Congreso (no lo hizo), suspender la contratación de empleados federales (sí lo hizo),eliminar dos regulaciones por cada ley nueva (no lo hizo), prohibir que funcionarios federales se conviertan en lobistas una vez que abandonen el gobierno (no lo hizo), prohibir a funcionarios de la Casa Blanca cabildear en el extranjero a nombre de Estados Unidos (no lo hizo) y prohibir que extranjeros lleguen a Estados Unidos a cabildear (no lo hizo).

Hace más de 100 días Trump citó a Julian Assange para criticar a las agencias de Inteligencia de su país: “hasta un niño puede hackear”. Trump mantiene vivo un grave problema: su pleito con la CIA, NSA y FBI. En su campaña Trump mencionó que las mismas agencias de Inteligencia que señalaban a hackers rusos como responsables de haber robado información de la campaña de Clinton eran las que en su momento habían vinculado a Sadam Husein con armas de destrucción masiva.

Lo que es cierto es que Trump nunca guardó discreción al pedir a Rusia que hackeara la campaña de Clinton. Michael Flynn siempre se lo reprochará toda su vida. Fue Trump quien invitó a la CIA a abrir la investigación. 100 días después, Trump quiere que Assange salga de la embajada ecuatoriana en Londres para que se presente ante la justicia, Flynn dejó de trabajar para él y el conflicto con las agencias de Inteligencia es una bomba de tiempo.

Quizá, el caso con el que se pueda sintetizar la hermenéutica de Trump es el #PizzaGate. El domingo 4 de diciembre Edgar Maddison, de Carolina del Norte, manejó hasta Washington con una misión: entrar al sótano de la pizzería Comet Ping Pong y liberar a niños secuestrados por pederastas. Entre los endiablados secuestradores se encontraría John Podesta, jefe de campaña de Hillary Clinton. Llegó a la pizzería, sacó un fusil y comenzó a disparar. Maddison sufrió una sobredosis de fake news.

100 días sin la presencia del liderazgo global de la política estadounidense; 100 días de aturdimiento global.

@faustopretelin

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