Maduro ha matado a la república
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May 1, 2017 |
23:16
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Latinoamérica no puede quedar en silencio ante las acciones dictatoriales del presidente.

El presidente de Venezuela tardó poco más de un mes para soltar el segundo golpe en contra de la Asamblea (Parlamento), con dos únicos objetivos: evitar las elecciones de gobernadores (que llevan cuatro meses de retraso) y las presidenciales del 2018.

La vulnerabilidad democrática en Venezuela produce cambios súbitos; si el sábado Maduro anunciaba que deseaba elecciones “ya”, reveló que convocará a la creación de una nueva Asamblea a través de un constituyente a modo; si el domingo ocho países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Perú, Paraguay y Uruguay) anunciaban su deseo de que el papa Francisco se siente a negociar con Maduro y la oposición, y el propio presidente saludó el deseo del papa, al revelar su intención, el mandatario venezolano echó abajo toda posibilidad de diálogo.

Para Maduro la única institución es él. Si la Organización de los Estados Americanos lo inquietaba con sus señalamientos respecto a su conducta antidemocrática, entonces lo mejor era romper con ella; si el problema del chavismo es que ya no puede ganar elecciones, la solución que ofrece Maduro es crear una Asamblea con 500 asientos donde la mitad no sea elegida a través del voto secreto: 250 integrantes mediante representación sectorizada y 250 elegidos vía circunscripción municipal; si la Mesa de Unidad Democrática (MUD) es mayoría en la Asamblea, y en ella se aglutinan todos los partidos de la oposición a su gobierno, entonces lo mejor para Maduro es conformar una Asamblea sin partidos, únicamente con el “poder ciudadano”. Es decir, la Asamblea será convertida en una especie de mercado de rebatiñas.

Si Maduro convierte en realidad la pesadilla, entonces estará sobrerrepresentando a un grupo dentro de la Asamblea, por lo que la Constitución que redacte Elías Jaua será sólo efectiva para ese grupo, es decir, el rasgo dictatorial no podrá ser encubierto con sinfonía retórica.

Maduro le ha pedido a Jaua (como ministro de Exteriores viajó a México en el 2013 supuestamente con la misión de mejorar la relación que Calderón le heredó a Peña Nieto, pero sus deseos duraron menos de 48 horas después de que Maduro ordenara la destrucción de un avión con matrícula mexicana) “definir” las bases comiciales de la nueva constituyente en un acto de impotencia, al no poder controlar la presión de la oposición en las calles desde el primer día de abril. Y lo hace el día en que grupos paramilitares secuestran a dos periodistas de la cadena de televisión Vivo Play, una de las pocas señales críticas al régimen autócrata de Maduro.

¿Qué sigue?

Los ocho países que pidieron al Vaticano encabezar un diálogo que sustituya a la OEA tendrán que recordar el fracaso que tuvo el papa Francisco y el expresidente español Zapatero el año pasado. Ambos fueron utilizados por Maduro para evitar el referéndum revocatorio.

Las soluciones supranacionales serán despreciadas por Maduro. Ahora les toca a los países señalar el ambiente dictatorial que vive Venezuela, y para hacerlo tendrán que retirar a sus embajadores de Caracas.

El proceso de destrucción democrática se ha acelerado durante el último mes. Y la suma de muertos crece.

@faustopretelin

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