Videgaray logra jaque diplomático
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May 4, 2017 |
23:22
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México no cae en las negociaciones-trampa que orquesta Nicolás Maduro.

Venezuela sufre la peor crisis política de la región en lo que va del siglo. La mutación de la autocracia a la dictadura impacta en la destrucción de las instituciones, el hundimiento económico y en muertes.

Luis Videgaray ha jugado de forma magistral, pero sobre todo diplomática, el movimiento de piezas sobre el ajedrez geoestratégico de México respecto a la crisis que provocó súbitamente Maduro al cerrar el único reducto en manos de la oposición, la Asamblea, el 30 de marzo.

En pocas horas, durante la última semana, México se ha fugado del pelotón de países como Argentina, Colombia y Perú sobre los señalamientos grupales críticos al régimen de Nicolás Maduro. Y lo hizo bien. Muy bien por lo siguiente:

La intermediación del Papa Francisco y del expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, a petición de Maduro, entre la Mesa de Unidad Democrática (oposición) y el Ejecutivo durante el último semestre del año pasado, fue una mascarada del propio presidente venezolano para evitar el referéndum revocatorio que tenía como fecha fatal la segunda semana de enero. De haberse celebrado, hoy Maduro no sería presidente.

Henrique Capriles me dijo en junio que Zapatero nunca llevó a la OEA la petición de la Mesa de Unidad Democrática sobre la celebración de referéndum revocatorio. El papelón de Zapatero fue algo más que grotesco: prestarse al juego de Maduro. La pregunta básica es: ¿A cambio de qué?

Sobre la participación del Vaticano, tampoco fue satisfactoria porque nunca mostró un documento sobre las condiciones de su mediación. El ángulo político del Papa creció al mediar entre Barack Obama y Raúl Castro, pero su mediación en Venezuela fue un fracaso. La prueba la dio el propio Vaticano mediante un comunicado conjunto con la cancillería brasileña la semana pasada: un diálogo “con condiciones claras”. ¿Aceptó el Vaticano mediar con Maduro sin condiciones claras el año pasado?

De ahí que el secretario de Relaciones Exteriores de México no haya caído en un nuevo proceso dilatorio e inútil que beneficia únicamente a Maduro. Sí lo hicieron Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Perú, Paraguay y Uruguay, quizá por la decisión de Maduro de retirarse de la OEA.

El embajador mexicano Luis Alfonso de Alba ha encabezado propuestas ante la OEA muy importantes, inclusive, más moderadas que las del propio Luis Almagro, secretario general de la OEA. Otra decisión toral de Luis Videgaray fue no haber acudido a una reunión-trampa de Maduro en El Salvador bajo la etiqueta Celac. Tampoco lo hicieron Brasil, Perú, Paraguay, Trinidad y Tobago, Barbados y Bahamas.

Las dos decisiones más importantes de la diplomacia mexicana en los últimos cinco años son: la incorporación a operaciones de paz de Naciones Unidas (cascos azules) y la actual, la postura frente a Venezuela. Capriles se quejó el año pasado sobre la postura de México. Ya no.

Resultan pusilánimes las reacciones en redes sociales sobre la postura de Videgaray respecto a Venezuela. “Que se preocupe más por lo que sucede en México”. Es respuesta de la época carrancista. Mirar el color del pasaporte para justificar las muertes provocadas por Maduro genera náusea.

@faustopretelin

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