Comey, en guerra con Donald Trump
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May 18, 2017 |
22:33
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Una batalla contra una agencia de Inteligencia tiene consecuencias irreversibles

Las batallas en contra de las agencias de Inteligencia tienen mayor impacto personal para cualquier presidente de Estados Unidos que una hipotética declaración de guerra a un país.

La que sostiene Donald Trump en contra del FBI es una guerra personal, no entre dos naciones. George W. Bush tomó la mala decisión de atacar a Irak porque nunca tuvo las pruebas de que Sadam Husein tenía en su poder armas de destrucción masiva.

Hoy, Bush se dedica a pintar plácidamente, a pesar de su mala imagen en el mundo. A Trump, su batalla contra las agencias de Inteligencia le puede costar la presidencia.

A Trump no le gusta leer la prensa. El 10 de noviembre del 2012 el general David Petraeus renunció a la dirección de la CIA como consecuencia de una investigación detonada por el FBI. La relación extramarital con su biógrafa Paula Broadwell lo expulsó de la agencia. Sin embargo, la verdadera causa fue que ambos compartían una cuenta de correo electrónico.

El riesgo de que la cuenta fuera hackeada era demasiado elevado. Las palabras de un jefe de la CIA son extremadamente sensibles. Petraeus no puso excusa, renunció porque colocó a su país en extrema vulnerabilidad.

A Comey le bastó intercambiar pocas palabras con Trump durante dos ocasiones, para intuir que no comprende el rol que juegan las agencias de Inteligencia. Si bien es cierto que orgánicamente dependen del Departamento de Justicia, sus grados de libertad respecto del Ejecutivo son necesarios para poder cumplir con sus objetivos.

Ayer, el Washington Post publicó que el número uno del FBI, hasta el pasado 10 de mayo, se preparó para asistir a una cena en la Casa Blanca a finales de enero como si se tratara de una “junta infernal”. Así se le conoce entre los agentes del FBI a los interrogatorios complicados.

Juntó a su equipo, Comey organizó una sesión de “lluvia de ideas” cuyo objetivo era llevarla a una simulación de la reunión con Trump la noche del viernes 27 de enero.

Durante la reunión, Trump le pidió que pasara página sobre el caso Michael Flynn, el hombre supuestamente vinculado con Rusia. No es difícil imaginar que Comey había ensayado la respuesta de esa petición y encontró la forma de resolver la presión. “Es un buen tipo”, le comentó Trump (de acuerdo a los apuntes del director del FBI). Comey asintió pero le recordó que actuaría con honestidad.

El viernes 12 de mayo a las 7:26 de la mañana el presidente de Estados Unidos cometió el peor error en lo que va de su gobierno. A través de Twitter chantajeó a Comey. Si hablas mostraré videos. No lo escribió de esta manera pero el mensaje era muy claro.

Una semana después, Trump viaja a través de una “espiral descendente”, así lo describió el senador republicano, Bob Corker.

La premisa básica de que el FBI vigila a la CIA, la CIA a la NSA y la NSA a ambas, no es muy clara para el presidente.

Lo peor para Estados Unidos es que Trump ha perdido credibilidad en el mundo. Israel acaba de comprobar que su información confidencial sobre el Estado Islámico podría estar en la mesa del presidente iraní Rouhani. Confirmado: Trump sólo gobierna en su torre de NY.

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