Los Olímpicos que Trump no jugará
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Sep 12, 2017 |
23:53
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Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 reflejaron una conducta antideportiva que las dos potencias mundiales ejercitaron con pasión durante la Guerra Fría: el sabotaje.

Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 reflejaron una conducta antideportiva que las dos potencias mundiales ejercitaron con pasión durante la Guerra Fría: el sabotaje. 14 países del bloque soviético decidieron cancelar su participación en respuesta exactamente proporcional a lo que Estados Unidos, entre otros países, hicieron cuatro años antes en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980.

En efecto, el presidente Jimmy Carter decidió que los atletas de su país no viajarían a Moscú como una estrategia de sanción en contra del presidente Leonid Brézhnev por su decisión de invadir Afganistán.

La Guerra Fría calentó la geopolítica del planeta congelando el ánimo olímpico.

Era la época de sobrepoblación de espías, como lo revela la serie de televisión The Americans, del guionista Joe Weisberg. Pasan los años y la Guerra Fría, al parecer, sufre las consecuencias del cambio climático. La relación entre Rusia y Estados Unidos se encuentra rodeada de incógnitas.

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“Yo te ordeno que saques a 30 diplomáticos de Washington”, diría uno, y el otro respondería: “yo también te ordeno que saques a 30 diplomáticos de Moscú”.

El histrionismo pornográfico del entonces candidato Donald Trump llevó a pedirle a Rusia que hackeara la información de la campaña de Hillary Clinton pensando en dos asuntos: que no ganaría las elecciones presidenciales y que su petición sería escrita como una carta a Santa Claus. Han pasado ocho meses de la entrada de Trump a la Casa Blanca y es momento en que la relación bilateral permanece entrampada. El box de sombra entre Putin y Trump se traduce en espectáculo mediático pero el mundo desconoce la realidad. La misma que ambos dirigentes esbozaron durante su encuentro en Hamburgo el 7 de julio, durante la cumbre del G20.

Faltan 11 años para que Los Ángeles se convierta en ombligo del mundo deportivo; sin embargo, el pasado lunes, el alcalde de la ciudad, Eric Garcetti, aseguró que los Juegos serán los más limpios de la historia. Es de imaginar que el alcalde se refería al concurso que llevó a la ciudad a ganar la sede, pero Garcetti y el mundo entero desconoce lo que va a pasar de aquí al 2028.

Lo seguro es que Trump ya no será presidente de Estados Unidos. Probablemente, Los Ángeles seguirá siendo la ciudad con más mexicanos en Estados Unidos. De acuerdo al Migration Policy Institute, en el 2015 Los Ángeles era la ciudad con más mexicanos en Estados Unidos, cerca de 15% de la población angelina. Lo que representa 1.7 millones de personas. Si abrimos el espectro, alrededor de 4.3 millones de personas con origen mexicano habitan el estado californiano, 40% del total.

Pero en el 2028 el proceso transcultural seguirá vivo a pesar de Trump. Los nacionalismos se concentrarán en modernos museos de Historia. Entre sus salas se encontrará una efigie del hombre del peinado imposible. En pequeñas placas aparecerá el siguiente mensaje: “Trump, el presidente más idiota en la historia de Estados Unidos; felices Juegos Olímpicos Los Ángeles 2028”.

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