¿Qué tanto "odia" al área de sistemas?
En un seminario de empresarios escuché una frase que a muchos les resultará familiar: ¡cómo odio al área de sistemas!
Las anécdotas iban y venían:
- “No se les puede pedir ayuda porque siempre se enojan”
- “Hay que esperar a que te atiendan hasta que se les da la gana y sólo para que te reinicien la máquina”
- “Si fueran más amables y nos enseñaran a usar los equipos, no los molestaríamos tanto”
¿Se identifica con estas quejas?
Seguramente. Pues 70% de los presupuestos destinados al uso de la tecnología en las empresas mexicanas se utiliza para resolver contrariedades, para parchar errores, resolver bomberazos, y sí, atender a los usuarios que en muchas ocasiones son demasiado latosos.
Se trata de un problema que va más allá de un anecdotario. En México, según datos de Select, sólo 13% de las empresas dan un uso óptimo de la tecnología, es decir, cuentan con un responsable en sistemas (o tecnología) y han capacitado a todo su personal en función de las necesidades de la organización.
El resto, se debate entre despedir a su gente de sistemas o comprar equipos “que se equivoquen menos”.
Una encuesta de Select asegura que el año pasado, 47% de las empresas confesaron que aunque tienen un responsable en su área de tecnología, aún no han terminado de capacitar a su personal a usarla. Este año, los empresarios confesaron (sólo entre cuates) que se identificaban más con eso de que “el responsable de sistemas sólo llega a la empresa a hacer milagros”.
De hecho, 7% de las firmas confesó (en el 2009), según esta encuesta, que los problemas técnicos los resuelven gracias al sacrificio de las personas clave.
Tal como supone, hablamos de millonarias pérdidas de dinero. Y también, es la explicación de que en México la innovación sea un tema demasiado “exótico”, pues muy poco presupuesto en tecnología (menos del 30%) se utiliza para crear, cambiar procesos, generar ahorros y ayudar a los empleados a ser más eficientes.
¿Qué ha generado este círculo vicioso?
- Algunos aseguran que es la falta de dinero: se compra poca tecnología y de baja calidad y se paga poco a los expertos en enseñar y optimizar estas compras.
- Otros más, dicen que se trata de ignorancia pura: se compran aplicaciones (software), computadoras y demás aditamentos sólo por impulso o para deducir impuestos, sin contar con un proyecto tecnológico a largo plazo que justifique su uso.
- Y unos más, consideran que es la falta de incentivos: no hay manera de ver en la tecnología, por simple que sea, un aliado en los negocios, pues en automático los empleados lo relacionan con un gerente de sistemas que sólo les dará dolores de cabeza.
- Para los menos optimista, es la combinación de las tres cosas.
¿Quién fue primero, el huevo o la gallina? Quizás sea ocioso encontrar un culpable.
- “Sólo el día que deje de escuchar quejas sobre el área de sistemas, sabré que mi negocio ha triunfado”, decía uno de los empresarios asistentes al seminario.
La mala noticia, es que casi nadie supo descifrar cómo podría lograrlo.






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