A 100 años del pacto entre Zapata y Villa
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Ene 16, 2015 |
21:04
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Común y Corriente
Rubén Martín
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Hace un siglo, el 4 de diciembre de 1914, Emiliano Zapata y Francisco Villa tuvieron un memorable encuentro en una casona de Xochimilco, en la ciudad de México en el que los dos dirigentes de las fuerzas más populares y radicales de la revolución hablaron de los ideales que los animaban y de su lucha para traer justicia al país.

El año de 1914 marcó el inicio del punto más álgido de la revolución mexicana. Luego de la destrucción del régimen y el ejército de Porfirio Díaz, había distintos proyectos en juego en la revolución. Estaban por un lado Venustiano Carranza, respaldado por Estados Unidos y sectores del porfirismo, y del otro lado la División del Norte encabezada por Villa y el Ejército Libertador del Sur, con Zapata a la cabeza.

El avance de los ejércitos populares era imparable en esa fase de la revolución. Villa envió una carta a Zapata pidiéndole apoyo para detener fuerzas carrancistas en Puebla para entrar a la ciudad de México, pero los zapatistas entraron primero a la capital del país el 24 de noviembre de 1914 y una semana después llegó la División del Norte. Zapata y Villa realizaron entonces un desfile conjunto mostrando la fuerza de sus ejércitos campesinos. Es en este contexto que se dio el encuentro en Xochimilco el viernes 4 de diciembre de ese año.

Villa y Zapata dialogaron a vista de otros invitados por más de dos horas, para luego charlar en privado. Hay constancia taquigráfica de la primera charla, donde el diálogo muestra coincidencias en objetivos de ambos dirigentes revolucionarios. Villa dijo entonces que “la guerra la hacemos nosotros los hombres ignorantes” refiriéndose a la gente sencilla y común que había tomado las armas para eliminar la dictadura porfirista y cambiar la injusticia que privaba en el país.

Tanto Villa como Zapata coincidían en que la revolución era para resolver los problemas de la gente, no para ponerse ellos en el poder. “Ya verán cómo el pueblo es el que manda”, dijo Villa, y enseguida Zapata dijo: “Él sabe si quieren que se las quiten las tierras. Él sabe por sí solo que tiene qué defenderse. Pero primero lo matan antes que dejar la tierra”. El zapatismo estaba en armas para hacer cumplir el Plan de Ayala, uno de cuyos puntos centrales era la restitución de tierras que les habían despojado.

A cien años de ocurrido, merece recordarse aquel encuentro de estos dos líderes revolucionarios, ahora que la clase política mexicana corrupta y degradada solo piensa en perpetuarse en el poder y no resolver los problemas de la población; el ejemplo de Villa y Zapata es la confirmación de que hay otras maneras de entender la política, una que no esté separada de las decisiones del pueblo.

Hoy que México vive otra vez tiempos aciagos, que hay violencia, y que lastimosamente están presentes de nuevo condiciones de explotación, despojo y violencia como las que había cien años atrás, parece útil recordar aquél encuentro entre Zapata y Villa.

@rmartinmar

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