20 años de la alternancia en Jalisco
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Feb 6, 2015 |
21:07
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Común y Corriente
Rubén Martín
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El 12 de febrero de 1995 el PRI sufrió su peor derrota en Jalisco.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernó de manera antidemocrática y autoritaria 66 años la vida política de Jalisco. Llegó al poder en 1929 bajo el nombre de Partido Nacional Revolucionario (PNR), hasta 1995 cuando una marejada de votos opositores lo sacó del poder.

El 12 de febrero de 1995 el PRI sufrió su peor derrota en Jalisco. En los comicios de ese año el viejo tricolor perdió la gubernatura, la mayoría del Congreso y 53 de los 124 gobiernos municipales de la entidad, donde radicaba 80 por ciento de la población.

Como se sabe, esa elección fue ganada por el Partido Acción Nacional (PAN) y su candidato Alberto Cárdenas Jiménez, un ingeniero de 37 años con apenas pocos años de trayectoria política. El ex alcalde de Ciudad Guzmán venció al candidato priista, un político con décadas de trayectoria en la política profesional.

La derrota del PRI se debió, en parte a la frescura de su candidato alejado de las marrullerías de los políticos priistas, a la estrategia de crecimiento que la dirigencia panista encabezada por Tarcisio Rodríguez Martínez venía construyendo en años anteriores, pero se debe sobre todo a una sociedad jalisciense harta de décadas de control, abuso, corrupción y fraudes electorales de los gobiernos priistas.

Con el triunfo del PAN se concretó un proceso de alternancia de partido en poder en Jalisco que muchos han leído como la versión local de la transición a la democracia mexicana. Muchos autores y opinadores liberales compraron la idea de que con ese relevo de partido en el gobierno estatal terminó el autoritarismo y se llegó a la democracia en Jalisco.

Pasadas dos décadas de esos sucesos, es conveniente reflexionar qué ha sido y qué resultados ha dejado la llamada alternancia de partido en el gobierno: para empezar el cambio fue sólo cosmético. Puede afirmarse que el relevo del PRI por el PAN no produjo un cambio de fondo (estructural) ni en lo económico ni en lo político.

En lo económico, los gobiernos panistas se alinearon más que de buena gana al proyecto de economía de libre mercado y privatizaciones de los gobiernos de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo; en lo político, las reformas políticas promovidas por Alberto Cárdenas al comienzo de su gobierno, no tuvieron ninguna consecuencia concreta en la vida cotidiana de los jaliscienses.

Se puede matizar reconociendo que el relevo de partido en el poder permitió una fugaz equilibro de los poderes públicos, autonomía de los gobiernos municipales y separación partido-gobierno. Pero fue eso, un momento transitorio.

Pero las renovadas esperanzas de los jaliscienses para cambiar su realidad a través del voto, se vieron frustradas por la reproducción por los panistas de las mismas prácticas que la gente reprochó al PRI. Recordar los casos emblemáticos de corrupción del PAN es materia de otra colaboración.

Pero la prueba de ácido de la alternancia en Jalisco es que no solo no propició una vida digna para las personas, sino que se agravaron las condiciones de pobreza, explotación laboral, retiro de derechos sociales, desigualdad e inseguridad en el estado. La alternancia en Jalisco fue un fracaso.

@rmartinmar

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