“La ley de banca de desarrollo sería un retroceso”: Kessel

Credito:

Luis Miguel González y Ana María Rosas / El Economista

Foto EE: Hugo Salazar

Georgina Kessel comenzó el 2011 con el encargo presidencial de dirigir Banobras. Se encontró un banco sano, con buenos indicadores en materia de capital, utilidades y cartera vencida. “Hay que reconocer el buen trabajo de Alonso García Tamés”, dice. Se encontró también con áreas de oportunidad “podemos responder más rápido en el otorgamiento del crédito; respecto del Plan Nacional de Infraestructura, el reto es ver cómo podemos aumentar el apoyo”.

A Banobras se le llama el banco del federalismo, pero su historia hasta 1987 permitiría considerarlo un fuerte promotor del centralismo. Sólo 2.9% de la cartera total iba a estados y municipios. El cambio más importante en esta materia ocurrió a partir del 2000. Ahora 45% del financiamiento total de Banobras va a gobiernos locales y han crecido los recursos dedicados a las poblaciones de alta marginalidad. “Hay veces que competimos con la banca comercial para financiar a los estados y municipios que tienen más recursos, pero hay localidades de alta marginalidad que no interesan a la banca privada”.

Colaboración con la banca privada

Cuando se le pregunta sobre la relación ideal entre la banca de desarrollo y la banca comercial, expresa su confianza en las posibilidades de colaboración: “Hay esquemas donde trabajar en conjunto permite disminuir el riesgo. Un proyecto de grandes magnitudes puede hacerse en colaboración entre la banca comercial y de desarrollo. El ir de la mano con un banco de desarrollo anima a los bancos comerciales, en unos casos, a otorgar el financiamiento”.

Cuidar la deuda de los estados

En un primer momento, la Directora de Banobras declina hablar sobre el tema de la deuda de los estados y municipios. El tema vuelve una y otra vez en esta conversación. Al final queda clara su posición: “Hay que hacer un análisis detallado de todos y cada uno. No se puede generalizar. Hay estados y municipios donde la capacidad de endeudamiento sigue siendo muy alta, también hay otros que requieren la atención de la banca de desarrollo porque no son atendidos por la banca comercial. En el caso de Banobras, nos aseguramos que el financiamiento que estamos otorgando vaya a infraestructura, no a otro tipo de gasto”. La cartera vencida del banco que dirige la doctora Kessel es 0.3%, una cuarta parte de 1.3% registrado en el 2007.

De su paso por la Secretaría de Energía se trajo el interés por dar seguimiento a algunos temas, por ejemplo, el financiamiento de proyectos de energía renovable y los de uso eficiente de energía, “tenemos un proyecto para un parque eólico muy grande. Se está analizando el financiamiento de infraestructura eléctrica, en especial minihidroeléctricas. Desde finales del año pasado, traemos un programa para cambiar luminarias en municipios”.

Uno de los grandes retos para Banobras es tener una mayor incidencia en la producción de infraestructura. Los esquemas de asociación pública privada le entusiasman: “Tiene un enorme potencial en México. Han funcionado bien en países desarrollados como Inglaterra y en países en vías de desarrollo como Chile. Tenemos un mapa de los países donde se utilizan y los recursos que han captado. Desarrollamos productos para apoyarlos, financiamiento directo, garantías o recursos a fondo perdido, provenientes del Fondo Nacional de Infraestructura”.

Ella está de buen humor durante casi toda la entrevista. El semblante le cambia cuando se le pregunta sobre la propuesta de reforma a la banca de desarrollo, “es un retroceso”, dice tajante. Luego explica “he leído la exposición de motivos, su contenido, no se ha hecho un diagnóstico a fondo: la banca de desarrollo ahora es sólida y está bien regulada. Hay supervisión de la Comisión Nacional Bancaria, la Secretaría de Hacienda, la Secretaría de la Función Pública, la Auditoría Superior de la Federación y el órgano interno de control de cada una de las instituciones. Sería muy peligroso sumarle un órgano de supervisión, llámese Secretariado o Consejo”.

No oculta su malestar ante la figura de los consejeros independientes, vinculados a partidos, “es muy sano que haya consejeros independientes profesionales. La banca de desarrollo los tiene. El problema es cuando se politizan esos consejeros. Es un riesgo muy alto”.

La entrevista concluye y con las grabadoras apagadas insiste: “Espero que esa ley no se apruebe. Sería una lástima, un retroceso. Ya lo dije”.

valores@eleconomista.com.mx

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A la inversa

Es curioso. Georgina Kessel ha seguido una trayectoria inversa a la de su pupilo Calderón, quien del Banobras, saltó a la Secretaría de Energía y con la doctora pasó al revés. Sin embargo, ambos comparten el hecho de haber llegado a la dirección de Banobras como mero escalón, hacia arriba o haciaabajo según el caso, y sus magros antecedente en materia de banca pública. La solidez de la banca de desarrollo no sólo se mide por su solvencia financiera, sino tambien por sus contribuciones al fortalecimiento y el avance productivo del país, misión elemental de toda banca de desarrollo y cuyo incumpliento es materia de frecuentes reclamos tanto empresariales como de otros actores sociales. Más aún, una buena regulación no se agota en las pautas de solvencia operativa sino que implica la atención cabal de los mandatos institucionales a favor del crecimiento económico efectivo y del bienestar social y regional. Llama la atención, por último, la fobia despertada en el gobierno calderonista por la propuesta de crear un consejo para articular mejor el financiamiento público del desarrollo, con la mismá lógica del consejo para la estabilidad financiera y al que ahora se le quema tanto incienso. Tal vez sea por que este último obedeció a un mandato supranacional, no al interés nacional tan extraviado en estos tiempos.

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