Ciudad de helicópteros

¿Cuánto valen 600 horas del tiempo anual de un hombre que toma decisiones tasadas en decenas de millones de pesos?

México es la segunda ciudad con más helicópteros privados del mundo. El número uno no es Nueva York ni Tokio ni Londres, sino Sao Paulo.

No es una casualidad. La capital mexicana y la ciudad más rica de Brasil ofrecen las mejores condiciones para detonar la expansión de este medio de transporte: calles saturadas de automóviles y una élite con enorme capacidad adquisitiva, que tiene clara conciencia de que el tiempo es dinero.

Los helicópteros más baratos en el mercado valen 200,000 dólares, pero ésos no surcan los cielos defeños ni paulistas. Son relativamente inseguros e inútiles, en términos de estatus. Los helicópteros preferidos son de marcas como Bell y valen mucho más que un auto de lujo. Los más caros pueden superar los 2 millones de dólares.

El costo de operarlos y mantenerlos supera los seis dígitos por año, pero eso no significa que sean caros, desde el punto de vista de la relación costo/beneficio. Un vuelo desde los fraccionamientos de Cuajimalpa al centro de la ciudad de México tarda siete minutos. En automóvil podría tardar una hora u hora y media, en horas de oficina.

El uso de helicóptero puede ahorrar a sus usuarios dos o tres horas diarias.

Esto significa calidad de vida y productividad. Un empresario inmobiliario que utiliza este medio de transporte se da el lujo de visitar cuatro desarrollos en cuatro horas. Si empleara un automóvil tardaría dos o tres mañanas en completar ese recorrido. ¿Cuánto valen 600 horas del tiempo anual de un hombre que toma decisiones tasadas en decenas de millones de pesos?

En México, el número de helicópteros privados parece secreto de Estado, aunque sabemos que es pequeño y se cuenta en centenas. Fuera del Distrito Federal sólo hay dos clusters dignos de atención: Monterrey y la zona de Cancún y Playa del Carmen, en Quintana Roo.

El mercado mexicano tiene un comportamiento que parece no depender del ciclo económico. Ha crecido a tasas anuales de dos dígitos y tiene un futuro brillante. El parque de los helicópteros y los helipuertos seguirá creciendo en México porque el tráfico de las calles no mejorará en el corto o mediano plazo.

El que pueda evitar los embotellamientos, lo hará. Por eso empresas como Bell y Eurocopter han incrementado su presencia en nuestro país. Más allá de la venta, está el negocio del mantenimiento. En el Valle de México hay más de 100,000 operaciones de aterrizaje o despegue en un año.

El mercado va bien, pero la regulación, ¿quién sabe? Los perredistas piden revisarla, luego del trágico accidente de la familia Saba. No hubo una respuesta oficial y la duda queda en el aire. ¿Tenemos la regulación adecuada y la transparencia necesaria? No vivimos en Blade Runner, pero vemos pasar los helicópteros e ignoramos mucho más de los que sabemos, ¿hay narcos en el aire?, tiene sentido preguntarse en estos tiempos. ¿Qué pasaría si un aparato cayera en mi casa? La cobertura por responsabilidad civil a terceros es relativamente baja. Cubre 3 millones de pesos por aeronave, dijo la consultora especializada en seguros, Advanced Risks Solutions a El Economista.

En Nueva York y Tokio hay más helicópteros que en cualquier ciudad de América Latina, pero las naves pertenecen a corporaciones. En esos países la regulación es mucho más estricta. La capacidad para pagar una nave y las ganas de tenerla no bastan para generar el derecho de tripularla encima de miles de personas. Los gobiernos toman muy en serio los riesgos a la seguridad y la tranquilidad de terceros, ¿aquí también?

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

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