2015, el año en que México puso pausa al shale
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Dic 30, 2015 |
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En el corto y mediano plazos, México no tendrá un auge económico relacionado con el shale; tampoco habrá que preocuparse por el impacto ambiental del fracking.

¿Qué hará México con sus enormes reservas de petróleo y gas no convencionales? En el 2014, esa era una de las grandes cuestiones. En el 2015, ese tema vivió un punto y aparte.

Las cuentas alegres en torno al aprovechamiento de las reservas shale se evaporaron; algo parecido ocurrió con las pesadillas que los ecologistas tenían frente al uso masivo en territorio mexicano del fracking o fragmentación hidráulica.

El desplome de los precios internacionales del petróleo ha puesto pausa a los sueños y pesadillas en torno a las reservas no convencionales y el fracking en México. La explicación es muy simple: con un precio por debajo de 50 dólares por barril, no es negocio extraer esos recursos. Ése es el costo promedio de producción en Texas, que cuenta con características geológicas idénticas a las de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

El barril de petróleo se quedará varios meses por debajo de los 40 dólares, pronostican los expertos. Esto significa que México no tendrá un auge económico relacionado con el shale. No en el corto y mediano plazos.

Lo bueno es que tampoco tendremos que preocuparnos de los efectos negativos que podría provocar en el ambiente el uso masivo de las técnicas de fracking, imprescindibles para explotar los yacimientos tipo shale y que requieren grandes cantidades de agua, escasa en los estados del Norte, donde se encuentra nuestro tesoro energético no convencional. Nuestro país tiene las cuartas mayores reservas no convencionales del planeta: 545 billones de pies cúbicos de gas y 13,000 millones de barriles de petróleo shale.

La pausa será obligatoria mientras siga la guerra de producción y precios en el mundo del petróleo. Arabia Saudita arrancó con esa estrategia en el 2014 y la intensificó en el 2015. Los saudíes están decididos a sacar del mercado a sus rivales mas incómodos, encabezados por los estadounidenses, en particular aquellos que explotan los yacimientos de shale en Texas, Arkansas y Oklahoma.

La historia petrolera del 2015 registra un enorme esfuerzo de eficiencia de las empresas petroleras enfocadas en shale. Ellas fueron capaces de mantener niveles altísimos de producción, a pesar de la baja de precios, desde los 100 hasta los 50 dólares por barril. A fines de octubre, sólo había 450,000 barriles menos en el mercado, por parte de Estados Unidos. Los canadienses y rusos tiraron primero la toalla y suspendieron la producción en campos arenosos y en el Ártico, respectivamente.

Una nueva etapa ha comenzado con los precios por debajo de los 40 dólares. Allí, los productores estadounidenses no convencionales ya no pueden sostenerse. En los próximos meses, veremos cierres masivos de pozos en Estados Unidos y una caída importante de la producción. Vendrá también la quiebra de petroleras especializadas en shale.

A fines de diciembre, Magnum Hunter entró al Chapter 11. Se sumó a otras, como Samson, Sabine y Quicksilver Resources, que lo hicieron a lo largo del segundo semestre. Serán muchas más.

En el 2016, hablaremos mucho del riesgo financiero de las petroleras no convencionales de EU. Emitieron mucho más de 1 billón de dólares en deuda. El año próximo, las perspectivas del shale en México no serán tema de conversación. Es un asunto que entró en fase de hibernación. Para bien y para mal.

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