EU pega a Canadá y manda mensaje para México
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Abr 26, 2017 |
1:23
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Se pone de manifiesto la necesidad de crear un frente común contra el proteccionismo estadounidense.

Estados Unidos alista el garrote para la renegociación del TLCAN. La decisión de imponer un arancel especial de 22% a la madera canadiense es un aviso: Estados Unidos está listo para usar su musculatura en la arena comercial. La medida contra los productores de madera parece un pretexto. La forma en que Wilbur Ross lo justifica es preocupante. Se complementa con la nueva serie de diatribas contra el NAFTA de parte de Donald Trump.

La decisión de Estados Unidos le pegó al dólar canadiense y al peso mexicano en la jornada del martes. La razón es clara, la medida trasciende el sector forestal de Canadá. Tiene que ver con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Añade incertidumbre en un momento clave: en los próximos días, el Departamento de Comercio de Estados Unidos enviará la notificación al Congreso para iniciar formalmente la renegociación del TLC. Con esto se abrirá una ventana de 90 días antes de que los tres países se sienten a la mesa.

Incertidumbre adicional es lo que tenemos. ¿Quién se atreve a descartar que Estados Unidos anuncie en los próximos días un arancel contra un producto mexicano? Donald Trump sigue obsesionado con “emparejar” el marcador en los casos donde Estados Unidos tiene un déficit comercial. Con Canadá es de 15,000 millones de dólares, con México es tres veces mayor. “No le tengo miedo a una guerra comercial con Canadá”, dijo Donald Trump, luego de avalar el arancel: “ellos tienen un enorme superávit con Estados Unidos. Donde hay un superávit, no tengo miedo”.

¿Cómo lidiar con la administración Trump? Seguramente, uno de los más sorprendidos con los aranceles a la madera es Justin Trudeau. El primer ministro canadiense había desarrollado buena química con Donald Trump y parecía estar en una posición negociadora relativamente buena: el presidente estadounidense había elogiado la relación con Canadá, “sólo necesita un pequeño retoque”, dijo apenas en febrero pasado.

La reacción de Trudeau no tardó en llegar. “Estados Unidos podría sufrir, si las relaciones económicas con Canadá se ponen más tensas”, dijo en un evento tecnológico en Ontario. No anunció medidas concretas, pero en Canadá hay presión para que haga algo. Las exportaciones de madera blanda valen 5,600 millones de dólares. Es una cantidad importante, pero no llega a ser el 2% del total de las ventas de Canadá a Estados Unidos. El temor al Norte del continente es que el arancel a la madera sea la primera de varias medidas. En el aire siguen las declaraciones de Trump en contra de los productores de lácteos.

Canadá empezó ayer mismo las gestiones para negociar que Estados Unidos revise y rectifique la decisión. Sus argumentos públicos son sorprendentemente parecidos a los que usan los funcionarios y empresarios mexicanos de cara a posibles aranceles: el costo lo pagarán los consumidores estadounidenses. En el caso de la madera blanda canadiense, el uso principal está en la construcción de casas. El arancel encarecerá el costo de los hogares. Además del argumento de la “inflación para los hogares”, Canadá parece tener una carta interesante: podría vender la madera a China.

¿Hizo contacto el gobierno canadiense con México luego del arancel? Todo parece indicar que sí. La decisión, siendo arbitraria, pone en evidencia la necesidad de crear un frente común contra el proteccionismo estadounidense. Para renegociar el TLCAN... o para acercarse con los grandes de Asia, China incluida.

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

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