¿Podrá Odebrecht limpiar su casa y convencer?
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May 5, 2017 |
1:15
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La corrupción tiene un costo muy grande para las personas y las empresas, unos terminarán en la cárcel y Odebrecht está pagando un costo reputacional enorme.

¿Es usted en Odebrecht un bombero, un epidemiólogo o un cirujano?, le pregunto a Michael Munro: “Soy más bien un ingeniero, mi trabajo es construir soluciones prácticas que prevengan la corrupción”, me contesta el director del programa de cumplimiento de Odebrecht (compliance, en inglés).

Munro es un abogado texano que llegó el año pasado a Odebrecht para ayudar a esa empresa a erradicar la corrupción. Habla directamente: “No sobreviviremos a menos que arreglemos los problemas del pasado. Lo que pasó fue muy malo”. La constructora brasileña está bajo la lupa tras admitir la entrega de sobornos por 785 millones de dólares en 12 países. En México fueron 10.5 millones, queda pendiente aclarar a quién, cuánto y cómo fue el mecanismo corruptor. A través de un programa de delaciones, los ejecutivos de Odebrecht han ido develando los receptores de los sobornos. En México no ha terminado ese proceso. En otros países, los señalados han sido ministros, directivos de grandes empresas públicas y hasta presidentes.

La multinacional alcanzó un acuerdo judicial con los gobiernos de Estados Unidos, Suiza y Brasil para pagar multas por valor de más 2,600 millones de dólares y compensar los actos ilícitos. Como parte de los acuerdos con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Odebrecht se ha comprometido a duplicar su inversión en el programa de cumplimiento. Invertía 3.5 millones de dólares en el 2014, y serán 19 millones en el 2016. “No es barato combatir la corrupción para una empresa grande, pero es mucho más caro no combatirla, Odebrecht es un ejemplo de ello”.

La limpieza interna implica inversiones en capacitación, sistemas de control y auditorías. Es un cambio cultural significativo, “una de las cosas más complicadas es convencer a la gente de casa de que se puede hacer negocios, ganar contratos, sin recurrir a la corrupción, aun en entornos complicados o riesgosos”.

El programa de cumplimiento que está implementando Odebrecht exige a los trabajadores reportar “cualquier acto de corrupción o insinuación de soborno” al departamento de Munro para que éste valore si lo notifica a las autoridades locales del respectivo país.

Transparencia es una palabra que aparece varias veces en la conversación, “la gente debe saber lo que está pasando adentro de Odebrecht, los cambios que estamos haciendo (...) Luego de todo lo que ha pasado, la negociación con los gobiernos debe ser transparente para ser creíble”.

Munro ha trabajado para otras empresas como Dow Chemical y la petrolera Transocean. Es optimista: “Odebrecht es una gran empresa que cometió errores, pero sigue siendo una compañía con muchas fortalezas, como la calidad de sus ingenieros”. Tienen como referencia corporaciones de clase mundial que han vivido escándalos y salido adelante. La alemana Siemens y Walmart son dos casos que en Odebrecht se miran con atención, “cuando una empresa sobrevive una circunstancia como esta y logra hacer los cambios, se convierte en una empresa muy confiable. Ese es nuestro objetivo”.

Está consciente de que la constructora brasileña es un caso de estudio, “una lección que otras empresas pueden extraer de lo que pasó en Odebrecht. La corrupción tiene un costo muy grande, para las personas y empresas. Unos terminarán en la cárcel y Odebrecht está pagando un costo reputacional enorme”.

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

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