Los costos y la competitividad
Como en toda actividad económica, las utilidades dependen en gran parte de los costos de producción; sin embargo, cuando les preguntamos a los productores cuánto les cuesta producir una tonelada de maíz, sorgo, frijol o cualquier otro producto, muy pocos responden a esta pregunta.
En el medio rural, se entiende por costo de producción al monto de inversión en una hectárea, por lo que cuando pretenden reducir el costo, en realidad lo que hacen es reducir la inversión principalmente en aquellas labores o insumos que para el productor son caros.
El ejemplo más reciente lo tuvimos en los precios de los fertilizantes, cuando se incrementaron considerablemente; como respuesta, los productores cambiaron el fertilizante recomendado por otro de menor costo o redujeron la cantidad aplicada, lo anterior con la finalidad de reducir su costo de fertilización.
Lo que significó que su cultivo tuviera un menor rendimiento con un mayor costo por tonelada producida.
En conclusión, “los ahorros que reducen el rendimiento se convierten en costos que reducen las ganancias”.
El conocimiento del costo-producción no basta para tomar medidas de administración, es necesario conocer sus componentes como son los costos de fertilizantes, pesticidas, semilla, mano de obra, riegos, etcétera, y la repercusión de cada uno de ellos en el costo final.
El asunto se complica cuando hay que considerar el costo de extracción de agua de pozo profundo para la aplicación de riegos y los costos de las labores agrícolas realizadas con maquinaria propia, donde hay que considerar otros costos adicionales, como la depreciación y el mantenimiento de la maquinaria y los equipos.
En estos casos se requieren conocimientos específicos para cuantificar con mayor precisión el costo por metro cúbico de agua, así como el de las labores de manejo agronómico realizadas.
Los productores agrícolas, que deseen ser más competitivos, deberán mejorar sus sistemas de registro y administración de costos, así como incrementar sus rendimientos por unidad de superficie a través del acompañamiento técnico de los servicios de consultoría especializada, que le permitan elevar su nivel de vida familiar.
*Artemio Martínez Ruiz es especialista de la Dirección de Consultoría en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. amartinezr@fira.gob.mx
Como en toda actividad económica, las utilidades dependen en gran parte de los costos de producción; sin embargo, cuando les preguntamos a los productores cuánto les cuesta producir una tonelada de maíz, sorgo, frijol o cualquier otro producto, muy pocos responden a esta pregunta.









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