Diseño hidrológico Keyline

CREDITO: 
Milton Morales Páramo*

Las lluvias de los últimos meses han evidenciado que la erosión hídrica en las zonas rurales y urbanas en las últimas décadas es alarmante y contribuye al cambio climático.

La falta de cobertura vegetal en cerros y laderas provoca que cada año el agua de lluvia arrastre hasta 90 toneladas por hectárea de suelo hacia las partes bajas de arroyos, ríos, lagunas, presas e inclusive a las poblaciones, provocando “encharcamientos” que generan caos, porque los azolvados lechos de los afluentes ya no pueden contener mayores volúmenes de agua.

El desazolve de estos arroyos y ríos resulta difícil y costoso, por lo que se proponen nuevas alternativas de prevención a la erosión, como el diseño y planeación hidrológica Keyline, metodología desarrollada en los 50 por el australiano P.A. Yeomans, consistente en una serie de principios, técnicas y sistemas de diseño de ranchos, terrenos y paisajes, aplicables a desarrollos rurales y urbanos.

Este diseño en escala de permanencia busca capturar la mayor cantidad de agua a la mayor elevación posible, al realizar primeramente un estudio detallado del manejo hidrológico del terreno, analizando el clima y la topografía natural de las tierras, utilizando su forma y contorno para evaluar sus capacidades hídricas de cosecha de agua de lluvia.

Con base en lo anterior, se identifican los puntos clave para posicionar bordos, represas, canales de conducción e infiltración de agua, desagües, áreas de irrigación, caminos, cercas, establos, casas, huertas, praderas para pastoreo y líneas de árboles, evitando que el agua erosione la tierra arrastrando piedras, lodo y arena.

Posteriormente, se prepara el suelo mediante un subsoleo para descompactarlo y desacelerar la velocidad del agua, absorbiendo y reteniendo rápidamente una mayor cantidad de agua de lluvia, redistribuyendo su flujo a las áreas de irrigación utilizando la fuerza de gravedad, beneficiando también la recarga de mantos acuíferos y regenerando las propiedades físicas y biológicas de suelos y praderas, al incrementar gradualmente el contenido de materia orgánica, incrementando la captura de carbono y la profundidad y fertilidad de la capa superficial del suelo, favoreciendo la actividad microbiológica, logrando una mayor profundidad de raíces, gracias a que el aire, calor y humedad pueden profundizar más.

Ante las tendencias actuales de los mercados, que no sólo exigen productos alimenticios de buena calidad y a precios competitivos, sino que también, con justa razón, demandan la preservación de los recursos naturales, la utilización del diseño Keyline se convierte en una alternativa viable para fomentar una agricultura y ganadería sostenibles y competitivas.

*Milton Morales Páramo es especialista de la Dirección de Análisis Económico y Consultoría de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coinciden con el punto de vista oficial de FIRA.

mmoralesp@fira.gob.mx

Las lluvias de los últimos meses han evidenciado que la erosión hídrica en las zonas rurales y urbanas en las últimas décadas es alarmante y contribuye al cambio climático.

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