El valor agregado en la ganadería

CREDITO: 
Eduardo Trejo González*

La distribución del valor agregado entre los participantes presenta matices diferentes, debido principalmente al nivel de integración de los actores de la red de valor.

La red de valor en la ganadería bovina inicia con la compra de becerros (materia prima), a la cual se le realizan una serie de procesos que van incrementando el valor del producto hasta llegar al consumidor final, quien está dispuesto a pagar determinada cantidad de dinero por el producto terminado: carne de res.

En cada etapa participan diferentes actores que agregan valor y obtienen una utilidad económica por su inversión. La distribución del valor agregado entre los participantes presenta matices diferentes, debido principalmente al nivel de integración de los actores de la red de valor.

En el caso de la carne de bovino, el proceso lo inicia el criador con la producción de los becerros, mismos que son vendidos cuando llegan a una etapa denominada “destete”.

Normalmente, la producción de becerros destetados es conjuntada en una región por un acopiador, quien los destina a la siguiente etapa llamada de pre-engorda, en donde el producto final son animales de “media ceba”.

Posteriormente, estos animales con canalizados a los corrales de engorda, donde se finalizan en forma intensiva.

En un análisis reciente sobre la generación y distribución del valor agregado en la actividad ganadera de carne, se observa que el criador se apropia de 9% del valor de la producción en un periodo de 480 días aproximadamente.

Es el eslabón más débil de la cadena, pero es parte fundamental en la producción de carne. Por el contrario, al integrarse el engordador con la industria y, en algunos casos, hasta la apertura de puntos de venta al consumidor final, se mejoran significativamente las condiciones económicas en la generación de valor. En poco más de 100 días es posible apropiarse de 69% del valor de la producción.

En nuestro país, 95% de las empresas ganaderas productoras de becerros tienen menos de 100 vacas. El fortalecimiento productivo de estas empresas es imperativo para mejorar sus condiciones de rentabilidad, asimismo la incorporación del criador a la siguiente etapa (pre-engorda) a través de esquemas financieros y de integración como es la ganadería por contrato.

De esta forma, el criador se podría apropiar hasta de 30% del valor agregado en la producción de carne de bovino, a través de esquemas de aparcería, mejorando la rentabilidad de la actividad ganadera nacional.

Existen métodos para mejorar sustancialmente la productividad y rentabilidad de las empresas criadoras de becerros. El reto es acercar la tecnología a los productores, promoviendo paralelamente esquemas de integración con las siguientes fases productivas, con el fin de mejorar la competitividad y sostenibilidad de toda la red de carne de bovino.

*Eduardo Trejo González es especialista en la Subdirección de Análisis Económico y Redes de Negocio en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. etrejo@fira.gob.mx