El cultivo de papa en México
CREDITO: 
Miguel Gerardo Ochoa Neira

El cultivo de papa a nivel nacional en el año agrícola 2011 se ubicó en el lugar 17 por la superficie sembrada, del orden de las 54,500 hectáreas, con un rendimiento promedio nacional de 26.2 toneladas por hectárea, lo que representó un volumen de producción de 1,433 millones de toneladas. De éstas, 56% se destinó al mercado en fresco; 29%, a la industria, y 15% como semilla.

En México, este tubérculo se produce todo el año, prácticamente, desde el nivel del mar y hasta altitudes superiores a los 2,400 metros sobre el nivel del mar, por lo que su oferta en el mercado en fresco es permanente.

Se cultiva tanto en los ciclos primavera- verano (abril a septiembre), como en el de otoño-invierno (de octubre a marzo), bajo condiciones de temporal y riego respectivamente.

Las principales seis entidades productoras son: Sinaloa, Sonora, Nuevo León, Estado de México, Chihuahua y Veracruz, que registraron un volumen de producción de casi 1 millón de toneladas, que representan 68% de la producción nacional.

Desde el 2005 y hasta la fecha, la superficie de este cultivo se ha venido reduciendo, pasando de las 63,000 en el 2005 a 55,000 hectáreas en el 2011, mientras que el rendimiento promedio por hectárea se han mantenido estable en las 26 toneladas, lo que ha significado una producción anual por arriba de 1.5 millones de toneladas, volumen para asegurar una autosuficiencia en el mercado de la papa en fresco.

La papa es una hortaliza que tiene diversos usos: en fresco, para el consumo humano en la elaboración de diversos platillos gastronómicos, como materia prima en la elaboración de forrajes para el consumo animal, y en la industria química, para la extracción de alcohol y fabricación de licores, esencias, aromas, entre otros.

Como cultivo, la papa el año pasado ocupó el quinto lugar en el renglón alimenticio en la dieta de los mexicanos, después del maíz, frijol, trigo y arroz. Con un consumo per cápita de 16.2 kilogramos.

FIRA, durante el 2011, canalizó apoyos a esta cadena productiva a través de diversos intermediarios financieros, un monto del orden de los 105 millones de pesos, de los cuales 30% correspondió al ciclo primavera-verano y 70%, al ciclo otoño-invierno.

Esta cadena productiva tiene varios retos a futuro y deberá de mejorar en aspectos tales como: contar con un marco normativo que le dé mayor certidumbre a todos los eslabones, reducir la dependencia de semilla importada generando un programa nacional de producción de semilla, así como ampliar las zonas libres y protegidas para la producción de semilla, entre otras.


*Miguel Gerardo Ochoa Neira es subdirector de Evaluación Sectorial en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

mgochoa@fira.gob.mx

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