Variaciones en el precio del jitomate

CREDITO: 
Angélica Fermoso Gómez

En México, el tomate rojo es una de las hortalizas que mayor valor aportan a la producción agropecuaria. El cultivo bajo invernadero se ha convertido en un factor determinante en su comercialización, ya que permite controlar los impactos que tienen en la producción climas adversos, ataques de insectos y plagas, y sobre todo, permite incrementar la calidad.

El mayor uso de la tecnología de agricultura protegida, tanto con invernaderos como con malla sombra, en algunas regiones del país ha resultado en mejores condiciones para competir en el mercado nacional e internacional del tomate.

No obstante, el incremento en la superficie sembrada de tomate en condiciones de agricultura protegida no es una condición suficiente para la estabilidad del precio del producto en el mercado doméstico a lo largo del año.

Esto es, el comportamiento del precio del jitomate incide recurrentemente en los niveles del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) sectorial, tanto a la alza como a la baja, influyendo en los niveles globales de la inflación.

Al analizar los datos del INPC para el periodo de enero del 2004 a septiembre del 2012, el valor promedio del índice es de 75.5 puntos, registrando un mínimo de 40.8 y un máximo de 145.2, lo que da como resultado una varianza de 432.8% y una desviación estándar de 20.8 por ciento.

En el mencionado periodo se registraron variaciones de un mes a otro incluso superiores a 50% y de forma más frecuente en septiembre, abril y marzo. Las mayores caídas en el precio son más frecuentes en junio y febrero.

Estos datos coinciden con las condiciones de venta en el mercado internacional, en el que en noviembre de cada año se abre la ventana para los estados productores debido a las mayores exportaciones a Estados Unidos. Noviembre coincide con la mayor producción de Sinaloa, quien abastece en ese momento al consumo nacional e internacional.

Posteriormente, de marzo a octubre, se habla de una época de bajos precios pero también de menor disponibilidad del producto debido a la baja producción de los principales estados productores. En este momento los estados del centro, así como Baja California, son quienes abastecen al mercado nacional.

Si bien la adopción de la tecnología ha permitido incrementar los rendimientos y la producción en el país, la influencia de los mercados internacionales, así como los mayores costos de producción en el verano generan una menor producción y bruscas caídas en el precio a pesar de que la demanda nacional quede, incluso, insatisfecha.


*Angélica Fermoso Gómez es especialista de la Subdirección de Diseño de Programas en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

afermoso@fira.gob.mx

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se supone que pronto habrà una bolsa para comerciar derivados son subyacentes agrícolas en México para no depender sólo del CME. ¿cómo vamos con ese tema?