Relevancia de las empresas tractoras (I)
columnas
May 17, 2017 |
19:06
CREDITO: 
David Gutiérrez Morales

La suficiencia, disponibilidad y variedad de alimentos que en forma cotidiana vemos en tiendas y establecimientos comerciales son algo que a menudo damos por bien sentado, pero hacerlo posible representa un reto productivo y logístico en el que se desempeñan una intrincada red de participantes

Tan sólo en los productos para la elaboración de una taza de café podrían estar involucrados: productores de café de Chiapas, productores de caña de azúcar de Jalisco, ganaderos lecheros de la Comarca Lagunera y, desde luego, empresas industriales que acopiaron el fruto del café y lo procesaron para retirarle la cáscara, secarlo, tostarlo y molerlo; algún ingenio azucarero que recibió las cañas y fabricó con ellas el azúcar para endulzarlo; alguna empresa pasteurizadora de leche, por supuesto, transportistas y comercializadores de materias primas y productos terminados que los llevaron hasta el lugar donde se consumen.

El músculo agropecuario nacional se encuentra conformado por miles de productores que a diario cultivan la tierra, crían y mantienen ganado, y que en lo individual convergen de una u otra forma como proveedores de empresas más grandes, que se encargan de concentrar sus productos, pasarlos por uno o varios procesos de acondicionamiento, industrialización y empaque hasta ponerlos en presentaciones comercializables al consumidor.

Debido a la cualidad de estas empresas de concentrar en sus operaciones la producción de muchos productores agropecuarios, se les conoce como empresas tractoras, pues actúan como interface motriz entre la oferta individual de miles de productores primarios del campo con la demanda de productos industrializados en el mercado.

Simple en concepto, pero complejo en su operación, ya que todo el quehacer en estas empresas se torna de grandes dimensiones: grandes almacenes, grandes inversiones en infraestructura de proceso y conservación, sistemas robustos de control de compras y ventas de proveedores, clientes, sobre todo, con necesidades de recursos financieros suficientes para mover toda esta maquinaria productiva, que al final se recupera con la generación de efectivo por la venta, proporcionando liquidez a toda la cadena productiva.

El número de empresas tractoras por sector de la producción y el tamaño de estas empresas depende del grado de concentración en que realizan sus actividades.

Por ejemplo, mientras que en el sector azucarero 51 ingenios procesan la producción nacional de caña, que asciende a poco más de 53 millones de toneladas anuales; la producción de carne de res en canal, que asciende a 1.8 millones de toneladas anuales, se procesa en 1,133 centros de sacrificio de ganado, en el que concurren una cantidad al menos igual de acopiadores de ganado y engordadores.

Cualquiera que sea su tamaño, el éxito de las empresas tractoras está ligado a la actividad de sus proveedores agropecuarios individuales porque la seguridad del abasto y la calidad de sus productos constituye la base de su negocio.

En la siguiente columna abundaré sobre las formas en que las empresas tractoras interactúan con sus proveedores para lograr mejores resultados económicos para ambos.

*David Gutiérrez Morales es especialista de la Subdirección de Empresas Tractoras en FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

dgutierrez@fira.gob.mx

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