Chihuahua, ¿tierra de vinos? (I)
columnas
Sep 13, 2017 |
18:50
CREDITO: 
Martin García Aguilera

El estado de Chihuahua es líder en la producción de diversos productos agropecuarios de consumo nacional y de exportación, colocándolo como la cuarta entidad del país más importante en materia agrícola, tanto en volumen, como por el valor de la producción, con crecimientos anuales por encima de la media nacional. Dicha actividad se desarrolla en alrededor de 1.1 millones de hectáreas (SIAP, 2016), de las cuales 50% es bajo condiciones de riego

Actualmente, Chihuahua se destaca por producir ocho de cada 10 manzanas, siete de cada 10 nueces, tres de cada 10 chiles, uno de cada 10 duraznos, así como por el hecho de mantenerse en primer lugar en algodón, avena y alfalfa.

Desde el punto de vista económico para Chihuahua es de suma importancia la producción de frutales, principalmente nuez, manzana y durazno que en conjunto aportan aproximadamente 30% del valor de la producción agrícola estatal y generan un importante número de empleos permanentes y temporales en las diferentes regiones de producción, dan estabilidad social y económica a las mismas.

Estos cultivos; sin embargo, han presentado diversas problemáticas en su expectativa de crecimiento, principalmente por la escasa disponibilidad de agua si tomamos en consideración que 100% de los frutales son manejados en condiciones de riego, tanto por las exigencias hídricas propias de la planta, pero igual o más importante ligado al uso irracional del recurso a falta de sistemas de riego adecuados.

Para nadie es desconocido que en el estado de Chihuahua la disponibilidad de agua por su posición geográfica es limitada en cantidad y calidad, condicionando las actividades económicas; es por ello que el recurso hídrico es prioritario para el desarrollo estatal y se requiere sumar esfuerzos de dependencias, expertos en la materia, pero sobre todo de la sociedad y en este caso específico de los productores agropecuarios para realizar acciones encaminadas al uso eficiente y conservación del recurso, que dé sustentabilidad al desarrollo económico del estado.

Por otro lado, en algunas regiones del noroeste del estado que de manera tradicional se caracterizaban por su producción de manzana y durazno, por diversas afectaciones de índole climatológico, los productores han estado migrando hacia la producción de nogal, debido por un lado a su mejor adaptación climática, pero también influido fuertemente por su longevidad y sobre todo por los precios que en los últimos años ha alcanzado este producto. Lo anterior ha presionado cada vez más la disponibilidad de agua de los acuíferos, al ser el nogal, de los frutales, el de mayores requerimientos hídricos.

Se han explorado una serie de alternativas en lo que a frutales se refiere, con la finalidad de que sean proyectos económicamente viables y den continuidad al crecimiento económico del estado, pero al mismo tiempo permitan un uso más racional del recurso hídrico entre los que se encuentran cerezo, chabacano, peral, arándano, así como la uva; esta última parece que es una buena opción por experiencias previas y su potencial como cultivo ahorrador de agua.

*Martín García Aguilera es especialista en la residencia estatal Chihuahua de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

mgarciaa@fira.gob.mx

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