Municipios débiles, igual a nulo desarrollo
En México existe una marcada debilidad de las instituciones municipales que desincentiva la inversión privada y por lo tanto, el desarrollo económico y social de su población y del país en general.
Los municipios son el nivel de gobierno más cercano a los ciudadanos y, al mismo tiempo, son los que proveen un conjunto de servicios básicos pero fundamentales para el desarrollo económico y social del país.
Sin embargo, su falta de capacidades institucionales para recaudar, dirigir, administrar y operar -indispensables para cumplir mínimamente con sus funciones de manera eficiente y eficaz- desincentivan la instalación y operación de empresas privadas y públicas de todos tamaños y giros. La debilidad institucional de los gobiernos municipales los ha sumergido en un círculo vicioso de subdesarrollo del que hasta la fecha la mayoría no ha logrado salir.
La consecuencia, baja inversión y poca productividad
Las consecuencias son bajos niveles de inversión, productividad, ingreso y consumo por un lado, e incremento de la informalidad, marginación, pobreza y desigualdad, por el otro. Un ejemplo de la debilidad de los gobiernos municipales es su incapacidad para recaudar impuestos que financien servicios públicos, así como para ejercer los recursos en beneficio de sus gobernados.
En 1990 el total de los recursos de los municipios generados vía impuestos locales representó 8.8% del total de sus ingresos. Para el 2007 dicha proporción se redujo casi a la mitad, apenas fue de 4.6% del total de sus ingresos. En contraste a su reducida capacidad de recaudación, los municipios han triplicado su nivel de gasto en el mismo periodo, pasando de 669 a 2,869 pesos por persona, financiado principalmente por transferencias de la Federación y por el aumento de impuestos a contribuyentes cautivos -principalmente del sector comercio, servicios y empresarial establecidos en su territorio.
Otro problema de los gobiernos municipales es su incapacidad para definir prioridades de gasto, ya que además de recaudar cada vez menos y gastar cada vez más, también lo hacen cada vez peor, con criterios poco claros y alejados de las necesidades de su población. Muestra de ello es que el financiamiento de su burocracia representó la tercera parte del total de los egresos municipales en el 2007.
En la medida en que el país no cuente con municipios fuertes en sus capacidades institucionales, no sólo tendremos gobiernos locales débiles, incapaces de generar propios recursos y dependientes de los gobiernos y la federación. También será particularmente complicado lograr una provisión óptima de servicios que favorezca la inversión, el desarrollo económico y humano de su población.
* El autor dirige el programa de Transparencia y Rendición de Cuentas en el Centro de Investigación para el Desarrollo AC (CIDAC).
marcocancino@cidac.org
La recaudación de los gobiernos municipales es cada vez peor, además de que cada vez captan menos y gastan más.







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