Competencia efectiva para la inversión
Hemos mencionado en reiteradas ocasiones que el sector telecomunicaciones es primordial para la operación de toda economía ya que actualmente no existe un solo sector económico que no emplee sus servicios.
Como infraestructura que es, el sector de las telecomunicaciones se caracteriza por bienes de capital que operan en red con elevadas economías de escala, lenta maduración de sus inversiones y prolongados retornos de sus inversiones. Así, históricamente han sido elementos del aparato económico de suma dificultad tanto en su gestación como en su operación; pero, a la vez, las telecomunicaciones son condición sine qua non para el crecimiento y el desarrollo económicos. La infraestructura precede y sustenta el desarrollo económico en todos los sentidos.
Se caracteriza además porque sus contribuciones en términos de productividad se materializan en mayor proporción a través de los demás sectores de la economía. Por ello, este tipo de inversiones se conocen como “capital indirectamente productivo”, ya que sus beneficios se extienden a todas las ramas económicas, derivando en un aumento en la productividad que se traduce directamente en un mayor crecimiento económico nacional.
DÉFICIT DE CAPITAL DE INFRAESTRUCTURA EN TELECOM
Sin lugar a duda existe en nuestro país un déficit de capital de infraestructura, asociado en parte a la preocupante baja cobertura en telecomunicaciones fijas.
Esos bajos niveles de inversión son primordialmente atribuibles al operador principal, que si bien ostenta el 77% de las líneas fijas y una participación del 28.2% de los ingresos totales de las telecomunicaciones en México, sus inversiones apenas representaron el 16.5% del capital invertido en las telecomunicaciones durante 2011.
Por su parte, la situación del principal operador móvil no es muy distinta. Este operador mantiene una participación de mercado del 70.2% del total de las líneas móviles, con 69% de los ingresos por servicios móviles, que representan 38.1% del total generado por las telecomunicaciones mexicanas en el año. Sin embargo, durante 2011, sus inversiones solamente alcanzaron el 14.3% del total invertido en el sector.
EVOLUCIÓN DE LA INVERSIÓN TOTAL
Así, en años recientes se ha hecho clara la incapacidad del modelo vigente para el sector de telecomunicaciones en términos de fomento a las inversiones, al haber alcanzado su máximo en 2001 y sin poder recuperar el mismo nivel desde entonces. Ni siquiera durante 2010, cuando se dieron las licitaciones de espectro 20 y 21, los $5,654 millones de dólares invertidos en la industria fueron suficientes para alcanzar la cifra de $5,749 millones invertidos hace ya una década.
Cabe destacar que la caída generalizada en las inversiones observada en 2009 fue principalmente resultado de la recesión macroeconómica que se vivió a nivel mundial. Por ello, a modo de recuperación se observa un importante crecimiento de 88% durante 2010, que si bien puede explicarse en parte por las inversiones de capital producto de las licitaciones, representa también una tendencia al alza que se espera continúe en aumento en los años por venir. Así, durante 2011, las inversiones en telecomunicaciones alcanzaron un total de $4,735 millones de dólares. Sin embargo, desde 2008, la mayor proporción de la inversión no proviene de los dos principales operadores fijo y móvil, sino del resto de las empresas competidoras.
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CAMBIO EN LA TENDENCIA: AUMENTO EN LAS INVERSIONES DE OTROS OPERADORES
A principios de la década, la inversión conjunta de los dos operadores principales (fijo y móvil) representaba el 62% del sector de las telecomunicaciones mexicano, mientras que para 2010 este valor se redujo apenas a una cuarta parte del total invertido y para 2011 fue de 31%. Adicionalmente, la empresa que consolida a los dos principales operadores de telecomunicaciones fijas y móviles en el país, reportó que en 2011 solamente una quinta parte sus inversiones estaría destinada al mercado mexicano, dedicando el 80% restante a sus operaciones en el extranjero.
Por su parte, mientras que las inversiones de otros operadores apenas alcanzaban el 38% en 2001, este valor ha superado a los operadores principales desde 2008, alcanzando el máximo histórico de 75.3% durante 2010, que si bien disminuyó ligeramente en 2011, representó más de dos terceras partes del total. Este aumento en la participación de otros operadores en el total de las inversiones en telecomunicaciones mexicanas refleja un claro cambio en la tendencia; mientras que los operadores principales han dejado de invertir, sacando el capital del país, son los competidores los que están luchando por ocupar un lugar en el mercado.
Resulta paradójico que los principales operadores de telecomunicaciones en el país, tanto fijas como móviles, y que juntos generan dos terceras partes de los ingresos de la industria, contribuyan con menos de una tercera parte de las inversiones. De esta forma, no queda la menor duda que de no destrabarse la reiterada parálisis jurídica del sector, resultante de la batería de amparos, la inversión permanecerá al mínimo requerido para el mantenimiento de las redes existentes.
Por el lado positivo, es claro que este aumento en la participación de otros operadores resulta del aumento en la competencia, pero ésta sólo podrá fortalecerse con medidas gubernamentales que propicien el desarrollo de infraestructura en telecomunicaciones mediante el fomento a la inversión. En este sentido, la capacidad de nuestro país para aprovechar la inversión, ya sea nacional o extranjera, ofrece una oportunidad histórica para acelerar nuestro proceso de desarrollo integral. Sólo así, el fomento de la inversión y la concreción de medidas regulatorias en nuestro país estarán asociados al fomento de la competencia efectiva.
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