Maximización del bienestar del consumidor
Inteligencia Competitiva
Ernesto Piedras
Economista, ITAM y London School of Economics
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CREDITO: 
Ernesto Piedras

La teoría económica considera como uno de los objetivos principales de todo gobierno la maximización del bienestar social, entendido como la suma de las utilidades individuales; es decir, que todos los habitantes obtengan el mayor beneficio posible mediante el acceso a los bienes y servicios necesarios para mejorar la calidad de vida. En este sentido, el consumidor se ve beneficiado en mayor medida mediante una equitativa distribución de la riqueza, la igualdad de oportunidades, así como un complejo de políticas públicas que hagan valer sus derechos y protejan su propiedad. Por su parte, la óptima asignación de recursos juega un papel crucial en la productividad de las empresas, ya que sólo así será posible para el consumidor apropiarse de los beneficios de un aparato productivo eficiente, lo que en suma se traduce en un mayor bienestar colectivo.

La maximización del bienestar puede ser aproximada de distintas maneras; se puede medir en términos económicos como el PIB per cápita o bien, en términos de eficiencia de Pareto, situación donde ningún individuo puede estar mejor sin perjudicar a otro. Pero sin duda una de las consideraciones más importantes en este sentido es la equidad, ya que implica la igualdad de oportunidades para todos los habitantes, entre las que se encuentran la distribución del ingreso y el acceso generalizado a bienes y servicios. Respecto de los servicios de telecomunicaciones, este objetivo se ha materializado a través de lo que conocemos como cobertura universal; es decir, garantizar el acceso de toda la población a dichos servicios.

En este contexto, cabe mencionar que por disposición del Banco de México, a partir del año pasado ya se considera a los servicios móviles como uno de los elementos de la canasta básica para medir la inflación, independizándose de los servicios telefónicos y de facsímile, a los que pertenecía anteriormente. De esta forma, tanto la telefonía fija como las comunicaciones móviles son consideradas actualmente como un elemento determinante de la calidad de vida de los mexicanos. Por consiguiente, es posible afirmar que hoy en día el uso y aprovechamiento de las telecomunicaciones representan uno de los indicadores básicos para el bienestar general de la sociedad.

Sin embargo, existen varias deficiencias en el sector que afectan al consumidor, lo que se traduce directamente en una pérdida del bienestar social. En una industria que originalmente tendía al monopolio, el fomento a la competencia y la reducción de la concentración de mercado resultan imprescindibles para el sano desarrollo del sector. A pesar de ello, actualmente las telecomunicaciones mexicanas muestran elevados niveles de concentración en todos sus segmentos. Esta situación no sólo limita la competencia de manera directa, sino que impone barreras de entrada a nuevos entrantes al mercado, desincentivando las inversiones y limitando el despliegue de infraestructura necesaria para la implementación de nuevas redes con mayor capacidad de transmisión. Evidentemente, estas ineficiencias operativas afectan al consumidor de diversas maneras.

En primer lugar podemos mencionar los elevados precios que tienen que pagar los usuarios de las telecomunicaciones en el país. Esta situación afecta por un lado el ingreso de los mexicanos, mientras que por el otro limita el acceso de los segmentos más desfavorecidos de la población, imponiendo un importante freno al objetivo de la cobertura universal. En segundo lugar, la calidad de los servicios ofrecidos no es la adecuada, dejando al usuario mexicano con servicios caros y malos. Como resultado de estas ineficiencias operativas de la industria, así como en la provisión de los servicios, no cabe duda que el mayor perjudicado es el consumidor, lo que en el agregado significa una pérdida considerable en el bienes­tar social.

Por esta razón, la regulación y la política regulatoria son y deben ser instrumentos para garantizar la maximización del bienestar del consumidor.

Así, queda al gobierno la tarea de aumentar la eficiencia económica, mejorar el ambiente en el que participan todas las empresas e incrementar la competitividad de la economía mexicana en el mercado global. Pero sobre todo, maximizar el bienestar de todos los individuos y de la sociedad en su conjunto. La autoridad regulatoria debe garantizar las condiciones para que los operadores de telecomunicaciones tengan incentivos a la inversión, a la vez que el usuario se beneficie de las mejores prácticas competitivas y que la competencia en el mercado se dé en términos de equidad para todos los participantes.

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