Capital humano: valor y cultura de la empresa
CREDITO: 
Flor Unda y María Goretti

En las últimas décadas del siglo XX se observaba al interior de las empresas que áreas como marketing, operaciones y finanzas crecían en importancia, mientras que recursos humanos quedaba relegada; actualmente esto ya no es así.

Las tendencias globales en materia de derechos humanos y protección de los derechos de los trabajadores, convertidas en exigencias regulatorias y de cumplimiento, junto con la competencia por atraer y retener al mejor talento, así como ofrecer buena calidad de vida y responder a la dinámica social contemporánea, han redimensionado la función.

Dada la importancia del tema, en la ponencia IMEF 2015, “Hacia una nueva economía, un enfoque disruptivo en los negocios”, el capítulo cinco se centró en el capital humano, haciéndose patente que la gestión del talento cobra cada vez mayor importancia y hoy es un trascendental asunto dentro de la administración de las empresas. Esto no es trivial, refleja un evidente y fuerte vínculo entre la estrategia de la compañía y los recursos humanos necesarios para soportarla. También muestra al factor humano como fuente de ventaja competitiva para lograr que la empresa sobreviva y sea rentable. Y más aún, señala la revaloración del tema por cuestiones prácticas, tanto legales como económicas.

En la nueva economía que estamos viviendo, se observan paradojas. Por un lado, en algunos países y sectores las cifras de desempleo llegan a ser alarmantes; y por otro, en países como México, Estados Unidos y muchos más de perfil similar, se presenta desabasto de personal calificado para determinadas ramas y actividades.

En Estados Unidos esto se debe al retiro de los baby boomers, personas que nacieron entre 1946 y 1965, quienes representan un mayor número frente a los nuevos trabajadores que ingresan a la fuerza laboral, además de la desalineación entre los trabajadores que pueden y quieren hacer las cosas y los que necesitan hacerlo, y la disparidad entre el lugar donde están los trabajos y aquel donde viven los trabajadores.

En México, la problemática es distinta. Se deriva de deficiencias estructurales en educación y formación de profesionales en las ramas técnicas y tecnológicas requeridas por los sectores más pujantes, mientras que paralelamente, existe sobreoferta de jóvenes graduados de carreras ajenas a las tendencias del desarrollo económico y tecnológico del país. Para la creación de nuevas empresas esto es una limitante, al igual que para las existentes, que sufren dificultades para enriquecer su planta laboral con nuevo talento.

Uno de los incentivos del cambio es sin duda la tecnología; su influencia no tiene paralelo con ningún otro proceso del que se tenga experiencia. Se habla de una tercera Revolución Industrial, omnipresente y global, que incide en todos los órdenes de diferentes maneras.

Desde el punto de vista instrumental, las nuevas tecnologías de información facilitan enormemente los procesos de gestión de los recursos humanos. Más allá de eso, la era digital no ha llegado sola, irrumpe de la mano de otras grandes tendencias sociales, abriendo posibilidades inéditas de interacción y acceso que han venido a transformar de forma dramática los conocidos modelos de relación laboral, cultura y procesos económicos de la sociedad en su conjunto.

hoy en día son pocos los líderes y las organizaciones que han determinado cómo deben cambiar para responder a los retos de la disrupción provocada por la era digital. El departamento de recursos humanos juega un papel muy importante en ello. No sólo ofrece la capacitación adecuada al interior de las empresas, sino que reconstruye el valor y la cultura de la misma para adaptarse a la era tecnológica. Sólo las organizaciones que sean capaces de generar rápidamente conocimiento de calidad serán las que sobrevivirán.

*Ex presidente del Comité Técnico Nacional de Gobierno Corporativo del IMEF.

Recibe contenidos de El Economista directamente en tu correo electrónico. Suscríbete a nuestro boletín aquí.

0 Comentarios
Comentarios
Periódico El Economista es una empresa de