Renegociación del TLCAN
Ímpetu económico
Gerardo Flores Ramírez
Senador de la República por el Partido Verde
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CREDITO: 
Gerardo Flores Ramírez

Ayer, la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de la República, sostuvo una nutrida reunión con el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, para abordar diversos temas de la agenda comercial de nuestro país, particularmente la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Durante la reunión, el secretario Guajardo explicó los cuatro pilares sobre los que descansa la estrategia de negociación de México, de cara al proceso que inicia el próximo 16 de agosto en Washington, DC, ciudad en la que tendrá lugar la primera ronda de negociaciones. También comentó dónde están las preocupaciones generales del equipo negociador de nuestro país: a) Una obsesión (de la administración Trump) con los déficits comerciales; b) el capítulo XIX del TLCAN actual, que tiene que ver con la resolución de disputas; y c) el uso de salvaguardas como mecanismo de protección.

Sobre el tema de la obsesión de la Administración Trump con los déficits comerciales, el secretario Guajardo fue muy claro en señalar que en principio México podría analizar esta cuestión, a la que denomina rebalanceo comercial, si y sólo si se da bajo un contexto de expansión del comercio.

Esta obsesión del presidente Trump y sus asesores en materia de comercio exterior con relación a los déficits comerciales que mantiene Estados Unidos con diversos países ha sido ampliamente analizada ya en diversos círculos académicos de ese país. La opinión de especialistas es que se trata de un error muy importante, pues lo que explica los déficits económicos son los fundamentos macroeconómicos. Así, una economía mostrará un déficit comercial cuando la suma del consumo interno, la inversión y el gasto del gobierno sean mayores a la producción nacional.

Así, en el caso de Estados Unidos, los economistas insisten en que si el objetivo central del presidente Trump es reducir el déficit comercial, una herramienta más efectiva, por ejemplo, es reducir el déficit en las finanzas públicas de ese país. Sin embargo, en el contexto de recortes en los impuestos que ha planteado el gobierno de Trump, se anticipa un incremento en el déficit de las finanzas públicas de ese país para un período más largo de lo que normalmente considera aceptable el congreso de ese país.

Así que al haber un incremento en el déficit presupuestal, con una economía norteamericana muy cerca de lo que se considera el pleno empleo, el efecto directo será un incremento en el déficit comercial de los Estados Unidos, independientemente de las medidas que se establezcan en los diversos acuerdos comerciales para contener ese resultado en la balanza comercial.

Por otra parte, si Estados Unidos se obsesiona en corregir el déficit que mantiene en su balanza comercial con México, a través del TLCAN, sin alterar los fundamentos macroeconómicos a los que me referí antes, lo único que ocurriría es que esas importaciones que provenían de México por encima del valor de lo que nos exportaba a nosotros fueran reemplazadas por importaciones provenientes de otros países, lo que en los hechos se traduciría en un incremento en el déficit con otras naciones. Es decir, esa obsesión sólo causaría daño a la región norteamericana, en lugar de fortalecerla.

Así que en la renegociación del TLCAN, México deberá estar atento a evitar caer en la discusión de esta obsesión de Trump. En este contexto, es altamente preocupante que por primera vez en muchos años, en el gobierno de los Estados Unidos se observen posturas que no resisten cualquier análisis serio en materia económica. Por el contrario, no tengo duda alguna sobre la elevada capacidad del equipo negociador de nuestro país, por lo que confío que conforme avancen las negociaciones, se demuestre al equipo negociador de Estados Unidos la sinrazón de su obsesión con el tema de los déficits.

*El autor es senador de la República.

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