Premoniciones
Arthur Shopenhauer decía con mucha razón que "el destino reparte las cartas, pero nosotros las jugamos". Si actualizamos el concepto, ello significa corregir los objetivos.
La fuerza de la voluntad y de la razón situadas en el tiempo y el espacio, con objetivos en favor del fortalecimiento del Estado-nación. Políticamente conduce a consolidar a la clase política, creando una cultura política, esencial para tener instituciones duraderas. Y favorece que la sociedad funcione con tejidos conectados, claros y sólidos.
Nuestro país vive un estancamiento político y económico. Uno mas porque la precariedad es permanente, afectando la cohesión social y la estructura institucional. La sociedad, lamentablemente se limita a votar porque después los representantes hacen lo que quieren.
La relación entre el Congreso y el gobierno es de desconfianza y descalificación recíproca, lo que afecta la formulación de reformas sensatas. En la economía, los conflictos entre el sector privado y el gobierno son muy peligrosos porque la inversión privada es en México la mayor responsable de la formación de capital y por tanto de la generación de empleos.
La inversión pública en situaciones de crisis es relevante y el gobierno puede contribuir a crear las condiciones para que el sector privado genere empleos. También la inversión extranjera requiere promoción ya que se ha limitado su expansión en México. Hace unas semanas la UNCTAD (organismo de Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo) aseguró que México sigue sin explotar su potencial para captar ingresos de capital extranjero.
una cuestión importante a resaltar es que ahora el sistema económico es el mismo para todos los países, incluyendo a China, que si bien tiene un sistema político central de mandarinato comunista, su economía es de mercado. El contexto global es de competencia, misma que exige a los países organizarse para elevar su productividad y estar dentro de las reglas del juego.
En el panorama mundial se advierte una substitución de la Gran Recesión cuya característica es el decremento del PIB, por una fase de estancamiento con pobre crecimiento de la producción, insuficiente para la creación significativa de empleos y la aparición de capacidad ociosa.
Estancamiento económico no quiere decir que no exista crecimiento económico sino que la economía al funcionar a niveles bajos, se distancia de su potencial productivo y desestimula la inversión, afectando el empleo. Por tanto, lo que se tiene que hacer es detonar los factores que dinamicen a la economía y la hagan sostenible.
Arthur Shopenhauer decía con mucha razón que "el destino reparte las cartas, pero nosotros las jugamos". Si actualizamos el concepto, ello significa corregir los objetivos.








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