No más no
Los estudios de opinión coinciden en indicar que los diputados están en el último o penúltimo lugar en la escala de confianza de la ciudadanía. No muy lejos, pero en mejor lejos, están los senadores. La sociedad tampoco valora bien la capacidad y el desempeño de los legisladores.
Los diputados y senadores discuten en sus respectivas cámaras como si ese espacio agotara los confines del país. Una buena parte de los más influyentes no han sido elegidos de manera directa si no llegaron ahí a través de la representación proporcional.
Los electores una vez que pasó la elección nunca más son tomados en cuenta. Es cierto que nuestro sistema es representativo, pero éste no otorga a los elegidos una patente para que hagan lo que les venga en gana o sólo actúen en favor de su partido y nunca de la ciudadanía.
La mala imagen de diputados y senadores tiene que ver con la lejanía de quienes los votaron. El Poder Legislativo nunca da cuenta de su actuación y del porqué de sus decisiones a quien le deben su cargo; los electores de su distrito o circunscripción.
Los intereses partidarios, nunca los de la ciudadanía, han llevado a que los legisladores, en la disputa primitiva por el poder, no aprueben las reformas legislativas y constitucionales que urgen al país. Llevamos un retraso de por lo menos 20 años.
En ese marco se ubica la iniciativa “No a la generación del no” que impulsan Héctor Aguilar Camín, Jorge G. Castañeda y Federico Reyes Heroles, que se han dado a la tarea de invitar a los “integrantes de la vida política, mediática, empresarial, intelectual y académica del país” para exigir se discuta y apruebe la reforma política.
El texto plantea que son ya 13 años que “llevan detenidas las reformas de fondo que el país necesita” y que es “inaceptable el bloqueo persistente al cambio por parte de las fuerzas políticas”. Añade que “la resistencia al cambio une a la Generación del NO, la generación de políticos de todos los partidos que han hecho improductiva nuestra democracia”.
En el momento que se hizo pública la convocatoria, el 23 de febrero pasado, sólo existía la propuesta planteada por el gobierno y ahora están también las presentadas por el CEN del PRD y la bancada de los senadores del PRI.
En la “Segunda llamada, segunda…”, publicada el 18 de marzo, que recoge el texto inicial, se asume ahora “existen coincidencias” entre las propuestas y sigue vigente el llamado a “los legisladores a dejar atrás las diferencias menores y el interés coyuntural, en favor de una visión de futuro audaz y alentadora”.
Lo que une a los firmantes, se han adherido ya más de 700 personas, me encuentro entre ellas, es la urgencia de que se apruebe la reforma política “y la plena convicción de que en la pluralidad o diversidad de opiniones sobre otros temas, reside justamente la fuerza de este intento”.
Existen distintos interlocutores que impulsan que se discuta y apruebe la reforma política.








Plurinominales
Los miembros del poder legislativo que no han sido elegidos por el voto de los ciudadanos deben de desaparecer. Si 500 no se ponen de acuerdo o no quieren trabajar y 300 hacen lo mismo estoy seguro de que habria un ahorro substancial en el gasto del gobierno si fueran solo 300 o menos.
sobre el no...
abran una pagina en el Internet, para recabar mas firmas. Seguro tendria muchisima respuesta... porque solo 700 firmas, cuando habemos, tan solo en el DF, tantos millones???
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