César Nava, ¿desechable?
Poca sorpresa causa al interior del Acción Nacional el anuncio de César Nava de abstenerse de buscar su reelección como Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del blanquiazul. Autodefinido como un “soldado del Presidente”, el joven Diputado federal había trazado un plan estratégico que fenecía el 4 de junio sin importar el saldo final.
El bache electoral originado en el 2009 -y que propició la renuncia de Germán Martínez Cásarez- al fin pudo ser tapado. El triunfo de las coaliciones antiPRI en Puebla, Oaxaca y Sinaloa hace que Nava se vaya victorioso. Imposible, dividir los votos que cada uno de los partidos opositores aportó para que triunfaran Rafael Moreno Valle, Gabino Cué Monteagudo y Mario López Valdez.
Pero si se observa que el PRI pasará de 59 a 50% de la población gobernada en el país, cuando éstos se conviertan en “gobernadores aliancistas”, y de 90% que gobernaba en las entidades donde hubo elecciones, el tricolor se quede sólo con 66%, puede decirse que el líder nacional del PAN logró su objetivo: detener la inercia electoral que a muchos hacía hablar de una “victoria inevitable” del tricolor en las presidenciales del 2012.
Aun así debe cargar con la culpa de haber devuelto al PRI las gubernaturas de Aguascalientes -ésta, después de 12 años continuos en el poder– y Tlaxcala. Además, ha retirado su aval a los esfuerzos José Rosas Aispuro, en Durango, y Miguel Ángel Yunes, en Veracruz, por anular los comicios.
Nava dejó de ser el conductor real de los destinos del panismo desde antes del 4 de julio. De hecho, un par de meses antes. De esto quedó evidencia en la Asamblea de mediados de mayo en la que se completó la elección de los integrantes del nuevo Consejo Nacional. Una operación planeada y dirigida desde Los Pinos, encabezada por la entonces Jefa de la Oficina de la Presidencia, Patricia Flores, y en la que participaron Jorge Manzanera, Rafael Giménez y en mucho menor medida Jordi Herrera, logró que 115 de los 150 lugares que estaban en disputa fueran para los calderonistas.
Al servicio de lo que conocemos como Yunque afuera del PAN, Nava sólo pudo colocar a una veintena de cercanos, casi todos jóvenes, que le serán leales en algunas coyunturas y que buscarán hacer un contrapeso cuando se definan las reglas para seleccionar al candidato que postulará el partido en el 2012. Aunque seguirá como negociador de las alianzas opositoras en Guerrero, Nayarit, Hidalgo y Coahuila, Nava ha puesto la mira en otros horizontes. Se preparará para volver a las contiendas electorales en el Distrito Federal.
El PAN necesita más que un estratega electoral, un árbitro imparcial para la contienda interna que definirá a su abanderado a la Presidencia de la República. Por eso Nava decide irse y entre los prospectos para ocupar su silla sólo figura –hasta ahora– Francisco Ramírez Acuña, quien está a punto de dejar la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. La semana pasada, un alto funcionario federal resumía, sobre las aspiraciones del también exgobernador de Jalisco. “No tiene la más mínima posibilidad de éxito en esta empresa”.
¿Quién podría de la neutralidad? Algunos piensan en el senador Gustavo A. Madero, líder de la fracción panista en la Cámara Alta. Otros, en Jorge Zermeño, actual embajador de México en España. Unos –más en serio que en broma– piensan en una mujer… que hasta hace poco tiempo despachaba en Los Pinos.
EFECTOS SECUNDARIOS
RECLUTADA. La exconsejera electoral Alejandra Latapí está de plácemes. Acaban de reiterarle un ofrecimiento para integrarse al Servicio Exterior. En caso de aceptar, iría como encargada de Asuntos Culturales a la Embajada de México en Brasil. Todo, gracias a su amiga Consuelo Sáizar.
REUNIÓN. De nueva cuenta, la exhacienda de Las Mendocinas, al pie de los volcanes, fue escenario de jolgorio. El patrón, Raúl Salinas de Gortari, estaba de fiesta. Y como antaño, acudieron sus hermanos Sergio, Adriana y Carlos. Sí: el expresidente está en territorio nacional. No obstante, el sismológico nacional no ha reportado movimientos telúricos de gran intensidad.
PRETEXTOS. Fue el encuentro de dos mundos: la alta burocracia priísta demandaba a los encuestadores una explicación por sus imprecisiones al momento de medir el impacto de las campañas y “cantar” a los ganadores de los comicios del 4 de julio. Y mientras el Presidente de la Fundación Colosio exigía transparencia y tolerancia a los líderes de la demoscopia mexicana, éstos coincidieron en señalar que hubo “errores no muestrales” que afectaron la calidad de su trabajo. Hablaron no sólo del clima de violencia e inseguridad, sino de las manías de ciertos operadores políticos. Y terminaron quejándose de los medios informativos, a los que culparon de manipular las encuestas.
RÉPLICA. El senador Carlos Navarrete impuso moda entre los perredistas y, ahora, la presidenta de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa del DF, Alejandra Barrales, irá el próximo lunes al Teatro Metropólitan para presentar su informe de labores.
aaguirre@eleconomista.com.mx
Poca sorpresa causa al interior del Acción Nacional el anuncio de César Nava de abstenerse de buscar su reelección como Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del blanquiazul.








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