Debate sobre la refundación
“Paradoja: a quien mataste era más
poderoso que tú”
Libro de los Antiguos Misterios
Las elecciones relegitiman gobierno y órganos representativos, lo mismo que el vivir-juntos. Eso, si son legales y de resultados objetivos. De lo contrario, provocan desorden. El debate entre candidatos invoca los fundamentos: Constitución e idea de nación. Así lo hizo el presidente Obama ayer en su informe sobre el estado de la Unión Americana. Estados Unidos ha de crear entornos para que sus habitantes alcancen sus sueños y se encaminen hacia la felicidad, en “donde todos tengan una oportunidad justa”.
En seguida mencionó el Dream Act y exhortó al Congreso a aprobar esa ley. Solucionaría la paradoja de los estudiantes universitarios que son 100% estadounidenses, pero que los azares del destino los mantienen como indocumentados. Muchos de entre ellos son de origen mexicano y ésa fue la única alusión velada a México, el vecino azotado por la violencia. En la encrucijada del mundo, Estados Unidos seguirá siendo el país poderoso que defiende libertad y democracia.
No cabe duda, el discurso de Obama es el discurso de Obama, mientras los precandidatos republicanos buscan la frase que más daño haga a los otros aspirantes. Newt Gingrich ha sorprendido al dar una voltereta a las encuestas locales y nacionales, colocándose en el primer lugar de las preferencias, por encima de Romney, quien hace todavía tres semanas parecía inalcanzable.
Gingrich aplicó una microestrategia agresiva contra Romney. Su propuesta sería idéntica a la de Obama, lo acusó. No es un auténtico conservador, como lo mostró en el gobierno de Massachusetts, promoviendo una ley de salud idéntica a la demócrata en lo federal. No cree en los valores de la libertad sino, simplemente, en las utilidades de los grandes negocios. El pago de sus impuestos no es claro. Colocado a la defensiva, Romney perdió el paso. Por lo pronto, según las encuestas, Gingrich ganaría las primarias en Florida y va empatado con Romney en cuanto a intención del voto a nivel nacional.
Está claro, los principios se contrastan con las propuestas concretas y éstas con los principios. Gingrich, como líder republicano en la Cámara de Representantes, fue un actor importante de la revolución conservadora lanzada por Reagan. Sin embargo, en medio de la crisis global y el aumento de la desigualdad en Estados Unidos, se ve muy difícil que el neoconservadurismo tome la iniciativa.









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