El debate y el juego de Juan Pirulero
Dicen que en política nada es casual. En lo personal considero que la regla tuvo su excepción el domingo pasado. No creo que el segundo debate entre los cuatro candidatos a la Presidencia de la República haya sido planeado a propósito para que coincidiera con la conmemoración del cuadragésimo primer aniversario de la Matanza del Jueves de Corpus, junto con el 2 de octubre de 1968, las dos fechas más sangrientas provocadas por la represión de los autoritarios gobiernos priístas de la segunda mitad del siglo pasado.
Creo, pienso, que fue una auténtica casualidad, una coincidencia inevitable en razón a los ineludibles lapsos que debe haber entre el primero y el segundo debate y entre éste y el día de la elección.
Lo anterior lo pensaba mientras veía el juego de Juan Pirulero -léase el debate-. Invito a los lectores jóvenes a preguntarle a cualquier adulto en plenitud -de enfermedades- que conozcan y que esté en capacidad de recordarlo cómo era el mentado juego. Aquí hago una invocación de la letra de la cancioncilla -ronda infantil- con la que se jugaba: “Éste es el juego de Juan Pirulero que cada quien atiende su juego”. Creo que la frase les dará una idea de por qué la analogía entre el debate y el nostálgico juego.
El símil surgió de la siguiente percepción: El moderador, Javier Solórzano (JS), explicó que el formato adoptado para la confrontación se dividió en “bloques temáticos”, tres grandes temas: Política y Gobierno, México en el Mundo, Desarrollo Social y Desarrollo Sustentable.
Pues bien, cuando JS le daba la entrada al aspirante e inclusive le reiteraba el tema correspondiente al bloque con los subtemas que el segmento pudiera abarcar, el orador o la oradora en turno en lugar de emitir alguna propuesta viable, benéfica y novedosa relacionada con el contenido de la sección de inmediato llevaba las aguas del tema a su molino político: a la reiteración de conceptos expresados hasta la saciedad en sus spots. Esto es, como en Juan Pirulero, cada quien -candidatos o candidatas- se dedicaron a atender su juego.
Josefina, “la guerrera”
En opinión de Roy Campos, Josefina Vázquez Mota, superó las expectativas que había sobre ella antes del debate, la apunta como la ganadora. Se mostró segura, asertiva, con ataques certeros y respuestas rápidas, comentó Roy.
Para Alberto Aguirre, la candidata del PAN destacó por su belicosidad.
Para don Rubén Aguilar, la abanderada de Acción Nacional tuvo muy buena preparación.
Aquí he criticado más que a la candidata a su equipo de campaña, donde hay más jefes que apaches, y a la dirigencia de su partido, que no sé si por falta de oficio o deliberadamente la han abandonado en momentos en los que necesitaba su solidaridad.
También desde que su nombre empezó a sonar como precandidata, este textoservidor vaticinó que nadie -ni Cordero ni Santiago- la alcanzaría en la interna panista, pero que su bagaje político no le iba a alcanzar para ganar la grande. Sigo pensando lo mismo.
Pero lo anterior no es óbice para en estas líneas rendir un homenaje a la perseverancia, disciplina, voluntad y actitud de una mujer indoblegable. Antes del debate pronostiqué, lo confieso, que el comentario que mandaría a El Economista sobre el evento sería: Pina: gracias por participar. Pues no, la señora está ahí en plena pelea.
Mi comentario sobre su actuación en el debate fue que la candidata blanquiazul abrió tres frentes de lucha, uno nuevo: contra Gabriel Quadri. Coincido con ella de que un voto por Quadri es un voto para la nefasta señora Gordillo.
Los otros dos frentes, digamos naturales: uno contra Peña Nieto, el copetón que va a la cabeza -nótese el mamilísimo capilar juego de palabras-. A éste le dijo que representa el autoritarismo del PRI. Puso como ejemplo un Centro de Espionaje implementado por el mexiquense con recursos económicos del Estado de México cuando fue Gobernador. Luego dijo -y estuvo a punto de cometer un acto fallido- que en el Estadio Azteca había mandado -yo escuché gavio, corrigió y dijo camiones- a reprimir o a golpear a algunos jóvenes que no piensan como usted. (Caray, una golpiza propinada por un camión debe ser dolorosa).
También le reprochó que no quiere debatir con los jóvenes y recordó el episodio de la Ibero donde, dijo, Peña Nieto tuvo que esconderse en el baño.
A partir de ahí cambié de opinión de lo escrito al comienzo de este escrito en el sentido de que era una simple casualidad que el debate hubiera coincidido con el aniversario de la Matanza de Corpus, el llamado Halconazo.
La coincidencia de fechas fue algo planeado por algún josefinista Maquiavelo de bolsillo. Con esto me percato de que está científicamente comprobado que en política no existen las casualidades.
Como el otro frente de batalla abierto por Josefina Vázquez Mota fue contra López Obrador, lo pongo en tercer lugar porque, precisamente la tenacidad de la panista es por abandonar el tercer lugar -nótese el mamilísimo juego ordinal de palabras-. Su lucha contra el tabasqueño, candidato de la izquierda, fue mucho más pertinaz que la que sostuvo contra el del copete, al grado de la exageración y en los linderos con la mentira o la ignorancia.
Previendo que el precitado debate fuera tan aburrido que me provocara sueño y el triunfo de éste me hiciera perderme en brazos de Morfeo, tuve la previsión de grabar la transmisión que estoy comentando.
Con la sintaxis que caracteriza a los panistas, doña Josefina le reprochó a don Andrés Manuel haber juntado a un grupo de jóvenes “a los que merece una explicación” (sic). A lo que agregó: “Tengo entendido que usted se inscribió al PRI en 1971.
Es decir, ya había pasado los muertos de la Plaza de Tlatelolco. Y no solamente eso; yo sí viví como testiga” -¿qué pasó mi exsecretaria de Educación Pública. El sustantivo testigo es neutro no admite género. A no ser que haya sido usted una “testiga diferenta”. Y aquí le paramos porque si nos vamos a la etimología del sustantivo la cosa se pondría de huevos- retomo: “Yo si viví como testiga la Matanza de 1971 de los gobiernos autoritarios del PRI. Y no solamente se mantuvo en el PRI. Compuso el himno del PRI de Tabasco. Hoy le pregunto: ¿cómo le responde a los jóvenes a los que usted convocó a la Plaza de las Tres Culturas, cuando después de la muerte del 68 y del 71 se afilió al PRI. Al PRI represor, al PRI autoritario. Por cierto, señor López Obrador, no solamente tendría usted que explicarlo, sino me parece verdaderamente grave que convoque usted a los jóvenes ahí -chamaquitos como Paco Ignacio Taibo, entre otros- cuando sobre esos cadáveres parecía ser no le importaron” ¿Qué dijo?
Andrés Manuel, con buen humor le aclaró a Josefina: “En 1971 yo estaba en 1º de preparatoria. Estaba yo muy jovencito. Aparento más edad. Tengo nada más 58 años. Lo que pasa es que estoy aflojado en terracería. Es mentira lo que usted dice”.
El tema del bloque donde sucedieron estos dimes y diretes era Política y Gobierno, y los candidatos atendiendo su juego.
En su turno, la panista le reviró: “Lamento que no hable con la verdad señor López Obrador, porque hay muchas evidencias que comprueban lo contrario”.
Pero ahí no terminó la cosa. En el tema México y el Mundo, la participante del PAN en Juan Pirulero le dijo a Andrés Manuel: “Ojalá el señor López Obrador como Octavio Paz hubiese renunciado en repugna (sic) a esta matanza del 68. Pero en fin, él tendrá que responder”. (Renunciar, ¿a qué? ¿A la Embajada de México en la India? O, ¿a cursar segundo de secundaria? Si no me equivoco era el grado que cursaba AMLO cuando el 2 de octubre del 68).
Oí por ahí
Dicen que del correo de Josefina Vázquez Mota salió este e-mail que circula por Internet. Es una carta que alguien le manda a Dios.
Diosito: Te llevaste a mi cantante favorita: Whitney Houston; a mi actor consentido: Julio Alemán; a mi actriz más admirada: Elizabeth Taylor, y a mi escritor preferido: Carlos Fuentes.
Quiero decirte que mi político favorito es Vicente Fox. Lúcete.








Diosito
Mi político favorito sin duda es AMLO. Pero Diosito contestará, no, no, no para populismos aquí nada más yo!!, jajajaja.
Saludos, como siempre! excelente.
Atte: César Rivas
sobre el debate
josefina fue a lo que iva .a ganar. no queremos un dictador como obrador .
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