Detrás de Oceanografía
Signos Vitales
Alberto Aguirre M.
Periodista
MÁS DEL AUTOR
/columnas/columna-especial-politica/2014/10/22/felipe-margarita
/columnas/columna-especial-politica/2014/10/21/verdad-tlatlaya
/columnas/columna-especial-politica/2014/10/20/ajustes-gdf
/columnas/columna-especial-politica/2014/10/19/defensa-maestra
/columnas/columna-especial-politica/2014/10/16/rescate-cndh
/columnas/columna-especial-politica/2014/10/15/enredos-grupo-mexico
/columnas/columna-especial-politica/2014/10/14/moreno-nueva-york
CREDITO: 
Alberto Aguirre M.

Amado Omar Yáñez Osuna gozaba de fama internacional. Además de ser el propietario del OSA Goliath, uno de los buques petroleros más grandes del mundo –con sus 180 metros de eslora, 24 metros de manga, 12 metros de calado y una grúa con capacidad para levantar 2,000 toneladas–, era reconocido por su afición a los deportes, a la aviación y a la alta relojería.

Dueño de una naviera y una constructora, de los Gallos Blancos, de la Liga MX de futbol, y de los Delfines, además de la Financiera Libertad, Yáñez Osuna es el único mexicano con una edición especial del Royal Oak Offshore, cronógrafo insignia de Audemars Piguet. En el 2006, para conmemorar los 40 años de Oceanografía, el empresario encargó a la manufactura ginebrina fabricar un reloj con caja de oro blanco y correa azul, de piel de cocodrilo, valuados en 40,000 dólares. Un sexenio después está al borde de la ruina. Su empresa ha sido requisada por el SAT y el procurador, Jesús Murillo Karam, reveló que la investigan por presunto lavado de dinero, después de que Banamex denunciara el fraude de Oceanografía, que ascendería a 400 millones de dólares. La naviera –su centro de operaciones está en Ciudad del Carmen, Campeche– pasaba por una época difícil, golpeada por el tsunami financiero del 2008, se quedó sin liquidez y sin equipos para ofrecer sus servicios a Pemex, su principal cliente. Y entonces –asesorada por el bróker Martín Díaz Álvarez– salió a la bolsa de Nueva York, para colocar un bono de 375 millones de dólares.

Para subsistir, Oceanografía apostó a conseguir contratos con Pemex, que le permitieran tener liquidez, y desplegó un plan de inversiones para adquirir 18 embarcaciones de última generación, en las que gastaría 1,500 millones de dólares. Los costos de mantener un centenar de naves –84 embarcaciones en operación– demandaron 2,000 millones de dólares durante los últimos dos años y otros 1,000 más, programados hasta el 2017. En los últimos meses Oceanografía vivía una emergencia financiera. Hace dos semanas su directiva había solicitado una prórroga de 60 días para cumplir con el pago de 19 millones de dólares después de que un periodo de gracia similar había expirado el 15 de febrero. La indagatoria por lavado de dinero estaba dirigida a Díaz Álvarez y a los hermanos Rodríguez Borgio, socios en Financiera Libertad y el club de futbol. Y por eso, Yáñez Osuna requirió la asesoría del despacho Houlihan Lokey, para supervisar la reestructuración de los bonos con vencimiento en el 2015.

Esas maniobras financieras equivalían a abrir una zanja, para tapar un hoyo. El 31 de diciembre Banamex había extendido un crédito de corto plazo por 585 millones de dólares a Oceanografía, que se sumaban a otros préstamos y cartas de crédito, pendientes de pago, por otros 33 millones de dólares.

El 11 de febrero la Secretaría de la Función Pública, a solicitud del Órgano Interno de Control de Pemex, sancionó a Oceanografía por haberse detectado irregularidades en el otorgamiento de las fianzas previstas en la normatividad. Y eso derrumbó el castillo de naipes.

En la última etapa Oceanografía quedó bajo la conducción del ingeniero Jaime López Zermeño, mientras que su antiguo representante legal, Hermilo Escobedo Obrador, se encargó de la operación de OSA Constructora y Edificadora, que tuvo una expansión donde hay gobernadores aliancistas. En el 2011 ganó el concurso licitación para construir y operar la autopista Cuapiaxtla-Cuaucnolapan, que licitó el gobierno de Puebla, a través de la paraestatal CCP. En Sinaloa también recibió obras.

Los ejecutivos de OSA deberán responder a Yáñez Osuna y al resto de los accionistas del corporativo campechano. De igual forma tendría que ocurrir dentro de Banamex y Petróleos Mexicanos. En el caso de la paraestatal, hasta ahora sólo ha trascendido que Alfredo Estrada Barrera, gerente de suministros y servicios administrativos de mantenimiento y logística de Pemex Exploración y Producción, es interrogado por agentes ministeriales. Ante las dimensiones del caso, resulta inexplicable que el titular de Pemex, Emilio Lozoya, haya aceptado la renuncia de Carlos Morales Gil a la dirección de PEP apenas una semana antes de que actuaran contra Oceanografía.

EFECTOS SECUNDARIOS

INCERTIDUMBRE. Este mediodía, en el Palacio Legislativo de San Lázaro, habrá un debate sobre la iniciativa de reforma a la Ley Federal de Competencia Económica. Se prevé que los defensores de la iniciativa del gobierno federal minimicen algunos de los puntos que han sido señalados como “deficiencias” por la clase empresarial del país. Sin embargo, varios especialistas van firmes con sus argumentos porque piensan que puede ser mejorada. Éstos giran en torno a la convicción de que la iniciativa está creando un regulador sin precedentes, con atribuciones administrativas que van desde la posibilidad de dividir empresas y reestructurar el mercado, hasta la aplicación de medidas administrativas de forma unilateral, sin contrapeso ni consultar a nadie. A estos expertos les preocupa que este órgano reguladortome resoluciones sin que los actores afectados tengan claridad suficiente sobre las reglas del juego. Habrá que estar pendiente de los argumentos de ambos bandos, donde el debate es de pronóstico reservado.

0 Comentarios
Comentarios
Periódico El Economista una empresa de