Debate en Coahuila
CREDITO: 
Alberto Aguirre M.

Se esperaba un ríspido intercambio, pero los problemas técnicos —mala iluminación y súbitos cortes en la transmisión— sobre todo la ejecución melodramática de la moderadora caracterizaron el primer debate entre los siete candidatos a la gubernatura de Coahuila.

Ni en los espacios para las réplicas y contrarréplicas se contuvo Ana María Salazar, quien complicó el intercambio entre los debatientes. En atriles contiguos, el priista Miguel Riquelme y el panista Guillermo Anaya protagonizaron las escaramuzas más frontales del debate.

“En Coahuila tenemos memoria y sabemos el daño que puede causar una estrategia improvisada”, abrió Riquelme, quien criticó a los gobiernos panistas por sus malos resultados para combatir la inseguridad y el desempleo.

“Te equivocas, Riquelme, cuando goberné Torreón se convirtió en la ciudad más segura del país”, rebatió el candidato del PAN, quien prometió que someterá a proceso penal al actual gobernador, Rubén Moreira, y a su hermano Humberto, ex presidente nacional del PRI.

Tres exalcaldes de Torreón estarán en la boleta electoral. José Ángel Pérez, quien se ostentó como candidato ciudadano del PT, arremetió contra todos sus adversarios y denunció que los partidos políticos están infiltrados por el crimen.

La corrupción es la generadora de la inseguridad y la impunidad, coincidieron Javier Guerrero y Armando Guadiana, quienes junto con el abanderado petista criticaron al PRI y al PAN por el fracaso de sus gobernantes.

“No le debemos buscar tres pies al gato. La principal causa de la impunidad en Coahuila es la corrupción”, sentenció el abanderado de Morena, quien también atacó al moreirato y al calderonismo. “Vamos a mochar a los corruptos”, prometió. Y dijo que los responsables de las masacres irán a la cárcel.

Con 10 minutos de retraso, comenzó la transmisión del encuentro entre los siete candidatos convocados por el Instituto Electoral de Coahuila a la sala principal del Museo del Desierto, en Saltillo. La analista Ana María Salazar fungió como moderadora.

El artículo 56 del Código Electoral obliga a por lo menos dos debates. El IEC abrió la señal satelital para los medios electrónicos que quisieran tomarla, además de emitirla por las redes sociales. ¿Los temas?: justicia, educación y salud. Además de los bloques de presentación y despedida, cada eje temático tuvo espacios para réplicas y contrarréplicas. ¿La primera queja? La moderadora, con su protagonismo, consumió tiempo valioso. “Con sus instrucciones anodinas y su protagonismo sin freno, habló más que cualquiera de los debatientes”, reclamaron.

“El sistema político de partidos no está diseñado para este tipo de eventos”, lamentó el independiente Javier Guerrero en su intervención inicial, quien se quejó por la inequidad de la contienda. “Hoy los ciudadanos exigen respuestas y no sólo spots o espectaculares”.

Guillermo Anaya y el independiente Lucho Salinas Valdés aparecieron sin corbata. Armando Guadiana, de Morena, con sombrero de ala ancha y pañuelo en la solapa, prometió que no cobraría sueldo en caso de llegar a la gubernatura.

En la víspera, el PRI denunció públicamente lo que denominó “la compra de votos más grande” de la historia electoral contemporánea que —según David Aguillón, presidente de la Fundación Colosio— estaría por implementar un ejército de 6,000 activistas contratados por el PAN a través de un outsourcing y reclutados por el Sindicato de Trabajadores y Empleados Especializados, Similares y Conexos de la República Mexicana, sindicato que sirve de fachada para esta operación.

Los pagos que reciben estos activistas del PAN van de 350 hasta 2,500 pesos semanales, de acuerdo a la categoría que ocupen las diferentes figuras, que les serán entregados a través de tarjetas de débito generadas por Banorte. A la cabeza de esta operación —que el denunciante denominó “Lavadero con Tarjetas”— estaría el senador Luis Fernando Salazar.

El abanderado priista, Miguel Riquelme, había anunciado que no se quedaría callado. Y salió a la ofensiva. Igual camino tomó Javier Guerrero, candidato independiente, quien se preparó para el encuentro junto con su coordinador de campaña, Carlos Rojas Gutiérrez, a sabiendas de que no podía desperdiciar la oportunidad de diferenciarse de los punteros, por su firmeza, sin duda, pero también por su experiencia en materia administrativa.

Entre golpes y contragolpes para el abanderado independiente era factible ganar el debate. Y serviría para romper el formato de la competencia con un tercero en discordia. Al final, el exgobernador, Humberto Moreira, fue el protagonista secundario del primer debate entre los candidatos de Coahuila.

A la cabeza de la lista de candidatos pluris del PJ, el Profe ha marcado el tono de las campañas y Moreira Valdés, junto con otros tres candidatos del Partido Joven invocó la legislación estatal en materia de participación ciudadana y a través de la figura de la iniciativa popular propuso reformar el Artículo 165 de la Constitución local para eliminar el fuero a los servidores públicos de los tres órdenes de gobierno en Coahuila.

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