Los que no tienen madre
CREDITO: 
Manuel Ajenjo

Aunque en diversas fechas, en casi todo el mundo se celebra el Día de la Madre. En México, a partir de 1922, por iniciativa de Rafael Alducín, director del periódico Excélsior, quedó instituido el 10 de mayo como el día dedicado a honrar a la autora de nuestros días.

A raíz de esta celebración, hace siete años en esta columna me propuse hacer un glosario de expresiones procedentes del sustantivo madre usadas en el lenguaje coloquial mexicano.

Hoy regreso al tema para enriquecerlo con enunciados que la vez pasada no consigné. Aunque sé que el catálogo no es una novedad para los avezados en el tema, el listado me permitirá mostrar la creatividad y el sentido del humor de la población mexicana, además, por medio de él llegaré al punto que deseo para justificar el encabezado del escrito que usted tiene ante sus ojos.

Si algo está bien decimos que “está a toda madre”. Si una cosa o un asunto no nos interesa expresamos “me vale madre”. Si nos va mal física o económicamente es usual manifestar: “me dieron en toda la madre”. Si algo está malhecho o no nos gusta decimos que “es una madre”. Cuando algo está revuelto “esta hecho un desmadre”, y cuando nos divertimos “echamos desmadre”. A una mujer de buen ver le decimos “mamacita”. Si nuestro sueldo es poco “nos pagan una madre”. Una cosa pequeña la calificamos como “una madrecita”. Si una maquinaria funciona bien expresamos que “jala con madre”. “Ni madres”, manifestamos como señal de desaprobación. Si algo de comer no nos gusta comentamos “sabe a madres”. Si se va la luz expresamos: “no se ve ni madres”. Si huele mal: “huele a madres”. Cuando algo salió mal o se echó a perder usamos la expresión: “ya valió madre”. Si vamos rápido especificamos: “vamos hechos la madre”. “Yo les pido pura madre” es una frase con la que proclamamos nuestra autosuficiencia. “¡En la madre!” es una exclamación de sorpresa. Si una persona sufre un accidente se dice que “se dio en la madre”, si el accidente no fue muy fuerte entonces decimos: “nomás se dio un madrazo”. “Te voy a partir la madre” es una amenaza de agresión. Los que se pelean se dan “una madriza” y al que pierde “le rompieron la madre”. Del que se expresa con groserías decimos que “suelta hartas madres”. “Me tienes hasta la madre” puede decirle una novia a su pareja cuando ya la hartó. También decimos “estoy hasta la madre de trabajo” o bien, “en la fiesta, fulano se puso hasta la madre”, para revelar que se le pasaron las copas. Si alguien es buena onda decimos que “es poca madre”. Pero, si por el contrario, es una persona cínica o desvergonzada, decimos que “tiene muy poca madre” o de plano “no tiene madre”.

Y aquí es donde quería yo llegar para decir que mañana no tienen nada que festejar, es decir, que no tienen madre, los exgobernadores: Javier Duarte de Veracruz, preso en Guatemala; el de Sonora, Guillermo Padrés Elías, preso en alguna cárcel del país; el fugitivo César Duarte de Chihuahua; y los que andan libres: Humberto Moreira Valdés de Coahuila, expresidente del PRI; el de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, pisó la cárcel y enseguida salió; el de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, propietario de una residencia de 340 millones de pesos; Jorge Herrera Caldera de Durango, y el de Quintana Roo, el peligroso Roberto Borge Angulo. Estos ocho sujetos, siete priistas y un panista, le pusieron en la madre a las finanzas de los estados que mal gobernaron, al acrecentar sus respectivas deudas. Según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, entre los ocho mencionados incrementaron las deudas estatales por la cantidad de 186,535.7 millones de pesos, respecto a la que recibieron al llegar al poder. Cantidad superior al recorte de 175,849 millones de pesos que el gobierno federal hizo al gasto público del 2017 respecto al del 2016.

También mañana no festejarán a mamita por carecer de ella los huachicoleros y con ellos sus cómplices incrustados en cualquiera de los tres niveles de gobierno, si no es que en los tres, posiblemente también tengan secuaces en alguna policía, sea estatal o municipal o en las dos; y, por supuesto, que los tienen en Pemex y/o en el sindicato petrolero.

Asimismo, el procurador de la Ciudad de México o su directora de Comunicación Social alcanzan la categoría de huérfanos de madre por el hecho de informar vía Twitter que la víctima del feminicidio cometido en Ciudad Universitaria, Lesvy Berlín Osorio, de 22 años, “era alcohólica y mala estudiante” que “estaba drogándose con unos amigos” y que “vivía en concubinato con su novio”. Ante la indignación de activistas y el repudio de la comunidad estudiantil, al considerar que lo dicho por la fiscalía era una forma de culpar a la joven mujer de su propio asesinato, la dependencia informó que los tuits sobre el caso serían retirados. De cualquier forma, sea por omisión o por comisión, el que provocó el desmadre no tiene progenitora.

Entre la clase política y en la misma sociedad existen cientos de miles de seres que mañana no festejarán nada por carecer de madre en el sentido coloquial de la frase. Los mencionados aquí sólo son unos pocos de ellos.

elprivilegiodeopinar@eleconomista.com.mx

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