Operación Edomex
CREDITO: 
Alberto Aguirre M.

Entre consultores y publicistas especializados en temas electorales está claro que tres tecnócratas salidos del gabinete peñista —y además, egresados del ITAM, coincidentemente— han sido los peores candidatos postulados por el PRI en lo que va del sexenio. Pero dos de ellos (Nacho Peralta, en Colima, y Alejandro Murat, en Oaxaca) triunfaron y ahora mismo gobiernan sus respectivas entidades.

El caso de Alfredo Del Mazo, en el Estado de México, resulta neurálgico para un modelo de comunicación política que estaría al borde del colapso. “¿A quién le importa si no ganamos los debates?”, insiste un ex funcionario federal ahora involucrado en el war room, “tenemos el mejor programa de promoción y movilización de votantes. Y antes se hizo la tarea para dividir a la oposición”.

La presencia de un voto antisistema es nítida en las encuestas, aun antes del arranque de las campañas. Por eso, el PRI apostó a la fragmentación del voto opositor. Un exsecretario de Acción Electoral daba cuenta, la semana pasada, de una reunión de la cúpula partidista con los coroneles de su ejército electoral. Sus reportes —a nivel distrital— eran cotejados con una base de datos que permite geolocalizar en tiempo real, a los promovidos.

Adiós al proyecto Zafiro de Manlio Fabio Beltrones, que fracasó en el 2016. El nuevo programa de movilización es más parecido al que ejecutó César Camacho en el 2015 con mediocres resultados. “Es cierto: los Millennials son el segmento más grande del padrón electoral, pero no necesariamente son los que más nos interesan”, acotaba uno de los encargados del área electoral en el equipo del candidato priista. Tal vez, los adultos mayores sean votantes más probables, ¿pero son más leales al PRI o más susceptibles a los programas de compra y coacción del voto?

A 20 días de la elección, el equipo de campaña de Josefina Vázquez Mota trabaja con apremio para revertir la narrativa dominante sobre la disputa por la gubernatura mexiquense. El PAN —sostienen— está empatado con el PRI y al final se impondrá en las urnas, con el voto de los indecisos. (¿Y cuál es la base de este escenario electoral? Una medición del Grupo de Especialistas Egresados Universitarios, organismo que en las elecciones del 2012 pronosticó que Vázquez Mota quedaría en segundo lugar en los comicios presidenciales).

Tal prospectiva es tan inverosímil como los escenarios construidos por el abanderado del PRD, Juan Zepeda, quien se asume como el rival a vencer. “El tiro es entre Alfredo (del Mazo) y un servidor”, pregonó después del debate del pasado martes 9, “y caballo que alcanza, gana”.

Panistas y perredistas confían en el voto útil. Y descartan que Morena pueda beneficiarse del voto oculto. Las encuestas publicadas y otros análisis sobre las preferencias electorales visibilizan altos niveles de rechazo al PRI y una propensión de los mexiquenses a no dejarse identificar como simpatizantes de Morena.

¿Aquellos que no quieren responder la pregunta electoral a los encuestadores son “indecisos”? ¿O abstencionistas? ¿Y aquellos entrevistados que declaran su animadversión al PRI irán a manifestar su descontento a las urnas?

Ni los spots ni los debates han sido determinantes en la definición de las preferencias electorales de los mexiquenses. La cúpula obradorista, por el contrario, detectó una operación político-electoral —fraguada desde Los Pinos— que involucraría a los integrantes del gabinete legal y ampliado en la promoción del voto para Alfredo del Mazo.

“Sabemos dónde están y lo que están haciendo”, confirmó el exgobernador de Zacatecas, Ricardo Monreal Ávila, quien conoció —por ex ingenieros electorales priistas ahora al servicio del PT— que la operación para rescatar al Estado de México requiere más de 100,000 millones de pesos. El PRI tiene “responsables políticos” y operadores que trabajan en las áreas de activismo y estructura electoral.

Sabedores de que en el Valle de Toluca y el corredor Naucalpan-Atizapán carecen de la fuerza suficiente para conseguir el primer lugar en las votaciones, los operadores morenistas refieren a Ecatepec como la verdadera “joya de la corona” de la elección mexiquense. En las últimas dos décadas, ese municipio —el más poblado del país— ha vivido una plena alternancia, con gobiernos priistas, panistas y perredistas. Y en ese lapso, AMLO siempre ha cosechado copiosas votaciones.

Para proteger el terruño del gobernador Eruviel Ávila —según los operadores morenistas— fueron comisionados los principales funcionarios del sector salud del gobierno federal (léase el secretario Narro y el director del IMSS, Mikel Arriola). La geografía estatal estaría cubierta por enviados federales y gobernadores. En el bando contrario, Morena habría reclutado un ejército de operadores en los 125 municipios mexiquenses y que se verá reforzado por la estructura electoral conformada desde hace 12 años por Fernando González, yerno de Elba Esther Gordillo.

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