Venezuela: otra cara de la tragedia
CREDITO: 
Rubén Aguilar Valenzuela

Uno de los supuestos grandes orgullos del chavismo eran sus logros en salud. Se presumía de la amplitud de los servicios, de la cobertura creciente y de la calidad de la atención. En ese proyecto tuvo la asesoría cercana de los cubanos.

Ese éxito, si alguna vez lo hubo, se ha venido a tierra. Hace unos días se ha dado a conocer el Boletín epidemiológico con las estadísticas de salud del 2016, que publica el Ministerio de Salud. De un año para otro la mortalidad materna creció en 65% y la mortalidad infantil en 30 por ciento.

De acuerdo con esa misma fuente oficial, la malaria que ya se había erradicado se ha vuelto una enfermedad endémica. Ahora hay 240,000 casos que duplican a los del año anterior. El zika tuvo un crecimiento exponencial, al pasar de 72 casos en el 2015 a 59,348 en el 2016.

La difteria, erradicada hace 20 años, ha vuelto y se registran 324 casos. Crece también de manera notable la hepatitis A y la tuberculosis. El informe oficial también reconoce la escasez de medicamentos y la falta de insumos médicos.

Los estudiosos de la salud en ese país y a nivel internacional plantean que en Venezuela se vive una crisis profunda del sistema de salud y de su capacidad de respuesta, que deriva en el aumento de la mortalidad y de las enfermedades.

Ahora, los datos oficiales confirman lo que ya se sabía y que el presidente Maduro, una y otra vez, ha negado. Llama la atención que el gobierno haya dejado publicar este informe que contradice lo dicho por el presidente.

A partir de 1938 y hasta la llegada del chavismo, este boletín estadístico se publicaba cada semana. En la presidencia de Hugo Chávez se editó de manera intermitente, para evitar, segunda versión de su gobierno, “interpretaciones políticas” de los datos. En realidad, para esconder la realidad.

En el 2014, ya en la presidencia de Nicolás Maduro, el reporte salió por última vez. El gobierno, a cambio, se comprometió a dar conferencias semanales sobre la incidencia de 73 enfermedades infecciosas. Esto nunca sucedió.

No queda claro cuál es el propósito de la publicación en este momento. Los actuales datos del boletín dan la razón a la oposición que de manera constante ha denunciado el estado en el que se encuentra la salud. Es el peor de los últimos 50 años.

¿Es una filtración? ¿Es una manera de provocar la reacción de la comunidad internacional? ¿El gobierno quiere solicitar ayuda internacional? ¿Reconocer el estado desastroso de la salud es una forma de arrebatar a la oposición una bandera? Ya lo sabremos.

Twitter: @RubenAguilar

Recibe contenidos de El Economista directamente en tu correo electrónico. Suscríbete a nuestro boletín aquí.

0 Comentarios
Comentarios
Periódico El Economista es una empresa de