¡Arriba las Fuerzas Armadas!
Zoraya Pérez
Presidente de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana.
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Soraya Pérez

En los últimos días, diversos medios de comunicación han difundido videos en los que se muestra a militares en un operativo contra el robo de combustible, ¿Por qué están ahí las fuerzas armadas de México? ¿De qué tamaño es el problema económico que esto representa? ¿Vale la pena poner en riesgo la credibilidad de una de las instituciones más confiables de nuestro país? Esta situación tan compleja sólo hace evidente que las organizaciones dedicadas al robo de combustibles se incrementan preocupantemente, y que la impunidad ha llevado a convertir este ilícito en un asunto de seguridad interna nacional.

Revisemos juntos las cifras. En el último informe que envió Pemex al Congreso de la Unión, la empresa reportó un incremento de 24% en pérdidas por robo de combustible, más de 2,000 millones de litros de hidrocarburo en casi 7,000 tomas clandestinas, lo que representa una pérdida de entre 15 y 20,000 millones de pesos al año.

Ahora, ante un problema de fuerte impacto económico y social, se solicita la intervención de nuestras fuerzas armadas. Habrá que reconocer que el ejército llega a un lugar donde el resto de las autoridades fracasaron, con el fin de garantizar la seguridad nacional y auxiliar a la población civil. Las autoridades fallan en un asunto de jurisdicción local, y frente a un escenario de falta de confianza, se pide el apoyo del ejército.

Aquí quiero detenerme porque vale la pena hablar de números y presupuestos para la milicia. Estados Unidos es uno de los países con mayor gasto militar, y el principal de toda América, su inversión per cápita es mayor a 1,800 dólares por persona. Uruguay es el país latinoamericano que tiene un mayor gasto en este rubro, con un promedio de 276 dólares por habitante, Chile con 258 dólares y Cuba con 251 son los que le siguen.

México está muy lejos de cualquiera de esas cifras, pues su gasto por persona es de 65 dólares; sin embargo, una de las instituciones con mayor confianza ciudadana en nuestro país es, precisamente, el Ejército. La confianza que tenemos los mexicanos en nuestras Fuerzas Armadas es muy superior que el promedio de América Latina, y sólo por debajo de Canadá y Estados Unidos, en nuestro continente. Tomemos en cuenta que la confianza que la población estadounidense tiene en sus militares ha disminuido, pasó de 85% en la década de los 90 a 80% en años más recientes. Entonces no es un tema de recursos presupuestales, sino de eficiencia y credibilidad.

Las fuerzas armadas gozan de buena reputación y confianza por parte de los ciudadanos, y los videos socializados no pueden ni deben menguar la fortaleza de una institución tan necesaria en México. El viernes pasado, el secretario Meade, en un mensaje poco común pero muy inspirador, dijo: “Las Fuerzas Armadas se ocupan en donde todo lo demás ha fracasado... porque fallaron las instancias municipales, porque se quedaron cortos los esfuerzos estatales”. Y yo digo que en medio de un mundo convulsionado por la falta de credibilidad, las Fuerzas Armadas trabajan y dan resultados que transforman a México, así que ¡ARRIBA NUESTRAS FUERZAS ARMADAS!

*Presidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana, AC.

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