Desarrollo Urbano y Nueva Constitución CDMX
Verde en Serio
Gabriel Quadri de la Torre
Ingeniero Civil, Economista, Ambientalista, Badmintonista
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Gabriel Quadri de la Torre

La Constitución CDMX establece nuevos enfoques y procedimientos para la regulación territorial y del suelo, que representan avances, pero también riesgos y dificultades administrativas y de gobernanza en este tema tan sensible. Vale la pena hacer una apretada y selectiva reseña.

En primer lugar, se cambió el proyecto original para ofrecer soluciones espaciales y funcionales al ambulantaje a través de Zonas Especiales de Comercio y Cultura Popular, previéndose que la ley determinará los mecanismos para un proceso gradual de regularización, formalización y regulación en materia urbana, de espacio público, fiscal, de salud pública y de seguridad social. Pero, inquietantemente, se dan derechos a los indigentes (“personas en situación de calle”) para que habiten y vivan en las calles (¡!), algo que promete lumpenizar el espacio público. No obstante, se subraya el derecho al espacio público, así como prioridades de creación, regeneración, calidad, inclusión, accesibilidad, y seguridad.

La nueva autoridad en materia de regulación y planeación urbana y territorial será el Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva de la Ciudad de México. Tendrá a su cargo el Plan General de Desarrollo de la Ciudad (PGDC), que será base de planes, programas, políticas y proyectos públicos. También, confeccionará el Programa General de Ordenamiento Territorial (PGOT), que se sujetará al PGDC y tendrá carácter de ley. Ambos serán aprobados por el Congreso de la CDMX. El PGOT sustituye al actual Programa General de Desarrollo Urbano, y tendrá una vigencia de quince años. Para su actualización deben seguirse las mismas reglas que para su aprobación, y en caso de no actualizarse, prevalecerá el Programa vigente.

Habrá un Sistema de Áreas Naturales Protegidas bajo responsabilidad, administración, vigilancia y manejo directo del Jefe de Gobierno. Ello, en el contexto de que el territorio de la CDMX se clasifica en suelo urbano, rural y de conservación.

La Constitución CDMX tiene una clara visión de minimización de la huella ecológica de la Ciudad a través de una estructura urbana compacta y vertical, y una distribución modal del transporte orientada hacia la movilidad colectiva y no motorizada. Como horizonte, también es importante resaltar que se privilegiará la densificación, sujeta a capacidades de equipamiento e infraestructura, y utilizándose para ello predios baldíos.

Un problema grave es que el Gobierno de la Ciudad regulará los cambios de uso del suelo, pero, con la participación del Congreso en los casos de alto impacto. Ello abrirá las puertas a la politización y a la corrupción. El Instituto de Planeación hará los dictámenes correspondientes con la opinión de las alcaldías.

Por su lado, los desarrolladores inmobiliarios estarán obligados a pagar una compensación monetaria para mitigar el impacto urbano y ambiental, y mejorar el equipamiento urbano, infraestructura vial e hidráulica, y espacio público. Ésta se aplicará en las zonas de influencia o afectación con transparencia y rendición de cuentas.

Cabe subrayar que se evitará el crecimiento urbano sobre el suelo de conservación por medio de un límite físico definitivo para la edificación y el desarrollo urbano en torno a la mancha urbana existente y los poblados rurales. Igualmente, que se considera de interés público la recuperación y reciclaje de inmuebles en abandono o en extrema degradación, para el desarrollo de vivienda de interés social.

Por último, sobresale un grave riesgo de balcanización de la ciudad en materia política y de regulación territorial y del suelo, ya que los pueblos y barrios originarios y comunidades indígenas tienen derecho a desarrollar, controlar, y gestionar sus tierras, territorios y recursos existentes. Sin embargo, este riesgo podría ser conjurado, gracias a la inclusión a última hora en el texto de la obligación de observar en todo tiempo lo dispuesto en la Constitución, leyes, planes y programas.

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