Prometer sí empobrece
Es ahora la Cámara de Comercio la que se suma a la lista de las promesas, esos dichos que en México por definición se quedan en el incumplimiento.
Al calor de su reelección como presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo, Mario Sánchez se lanzó una de esas declaraciones que adornan bien los discursos, más si son ante el Presidente, pero que tienen poco sustento en la realidad.
Según esto, el sector terciario de la economía, el que menos dinamismo muestra en este proceso de recuperación económica, habrá de generar, producto de un pacto, 1 millón de empleos.
Supongo que habla a nombre de sus agremiados. No creo que sea la voz autorizada de todo el sector privado o al menos de la llamada cúpula empresarial para anunciar tan osado acuerdo.
Proponer un trueque de 1 millón de empleos bien remunerados a cambio de mejores condiciones de competitividad, es decir nada. Es sumarse a la ola de palabras huecas que le sobran a este país.
A México le han sobrado los pactos y acuerdos. Los programas especiales y presentaciones espectaculares. Los planes contracíclicos del año pasado fueron un fiasco. El plan de infraestructura, sin resultados. El programa carretero, las agendas legislativas de todos los partidos. Los programas de desarrollo estatal de las entidades.
Uno de los programas que más lamentablemente se perdió en la palabra incumplida fue el llamado Pacto de Chapultepec. Una iniciativa que convocó a los más diversos sectores, que se comprometieron a hacer su parte, pero que todos perdieron la palabra empeñada en el camino.
Por eso, ahora que nos sale un dirigente empresarial con la novedad de un nuevo pacto para crear 1 millón de empleos a cambio de que el Ejecutivo y el Legislativo se pongan a trabajar en lo que les toca, suena por mucho a una mala broma.
Claro que la promesa es una trampa. Porque al pedir competitividad lo que los comerciantes quieren es una reforma laboral, una fiscal, una energética, seguridad pública, simplificación burocrática, seguridad jurídica. Y cuando al final del año, en el balance, se vea que muy poco o nada de eso fue posible, entonces podrán argumentar que así ellos no pueden crear los empleos prometidos.
Pero aun consiguiendo todo eso, lo cual es un sueño guajiro, las reformas tardan en cuajar lo suficiente como para que este año se notara alguna diferencia. El crecimiento de la economía mexicana este año es inercial, depende más de la actividad industrial de exportación que del mercado interno y promete, sin duda, desacelerarse para finales de este año y el 2011.
En este contexto 1 millón de empleos, más que ambicioso, suena mentiroso.
Haber perdido la confianza en las promesas es un asunto grave. Perder la esperanza en los planes gubernamentales debilita la confianza, que es un jugador básico en la economía.
Como se encarece la credibilidad, la alternativa es el ataque. Las campañas electorales han dejado de ser una lluvia de promesas, para convertirse en metralla de descalificaciones. Y con ello, en mechas encendidas junto a la pólvora.
La primera piedra
La mejor evidencia de que habrá una extensión en el plazo para dar de alta los teléfonos móviles en el Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil es que las autoridades juran que no habrá prórroga.
Si verdaderamente no se extiende el plazo, o se replantea el esquema de registro de los móviles, estamos en la antesala de un problema de seguridad nacional.
De la noche a la mañana dejarían de funcionar unos 30 o 40 millones de celulares. Que tendrían que ser desconectados.
La falta de respuesta al registro demuestra como una cosa es lo que piensen los burócratas y otra muy diferente la realidad del mercado. Hay muchas personas que verdaderamente no pueden mandar un mensaje de alta como se propone, porque simplemente usan el teléfono para contestar llamadas y colgarlas.
Está mal hecho de origen el esquema de registro. Empezando por el hecho de que la delincuencia puede usar sistemas no celulares, por ejemplo IP, para sus actividades.
Cuando falten unas horas y vean que sigue sin haber una respuesta contundente al registro de celulares, seguro que tendrán que tomar medidas extraordinarias y a las carreras, como siempre.
Es ahora la Cámara de Comercio la que se suma a la lista de las promesas, esos dichos que en México por definición se quedan en el incumplimiento.








Estamos en MEXICO!!!
Recordemos que el Mexicano, Magnifica los logros y Minimiza los errores, además de ser y estar en un país que esta construido con la mentira. Como dice el dicho: Patria que nace Torcida......
ES POSIBLE CREER ANTE LA FALTA DE CREDIBILIDAD
Esto de registrar los celulares me parecería una buena decisión por parte de los gobernantes, si realmente existiera en México una legalidad y justicia a toda prueba en donde las garantías individuales realmente fuesen respetadas y por ende nuestra privacidad realmente quedara protegida y garantizaran a los ciudadanos que no volveríamos a ser objeto de extorsión. Sin embargo, hasta el momento no hay posibilidad de que alguien asegure que con esta medida exista un control real de llamadas emitidas de celular y no existan “otras formas“ y gente que no esté registrada pueda seguir haciendo llamadas.
Un claro ejemplo es que aun cuando los teléfonos de casa son privados, seguimos siendo objeto de compañías molestas que utilizan a su personal para hacer llamadas a deshoras para promocionar sus “grandes ofertas, promociones y productos“. Entonces que alguien me explique: cómo creer ante tanta incredibilidad?
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