Estímulos de efecto limitado
La actividad económica a nivel global continúa dando señales de recuperación cada vez más contundentes, lo cual sin duda es una buena noticia. Sin embargo, no debemos cometer el error de pensar que el ciclo de recuperación que estamos viviendo es como los que han transcurrido después de otras recesiones.
Esto se debe a que la naturaleza de la Gran Recesión es muy diferente a la de otras recesiones. Una recesión cíclica normal está relacionada con un ajuste de inventarios a causa de una sobreproducción, a una caída en la demanda agregada por un choque externo o a un error de política fiscal o monetaria.
Las recesiones cíclicas, por lo general, son cortas y poco profundas si se aplican las medidas correctivas necesarias. Sin embargo, la Gran Recesión tuvo como epicentro los grandísimos e insostenibles niveles de apalancamiento en el sector financiero y en los hogares de varios países desarrollados que crearon una burbuja en la demanda de bienes y servicios a nivel global, con especial énfasis en algunas clases de activos como los bienes raíces y los activos financieros.
Dado este contexto, sería natural esperar que la recuperación actual también debe ser de una naturaleza muy diferente a las que siguen a las recesiones cíclicas. En teoría, la recuperación actual debería ser mucho más lenta y gradual que una recuperación normal.
No obstante, hay quienes argumentan que el desempeño positivo de las variables económicas en los últimos meses evidencian una recuperación más acelerada de lo esperado.
Sin embargo, todo es cuestión de contexto y no podemos olvidar que los estímulos fiscales y monetarios aplicados en los últimos 24 meses no tienen precedente en monto y velocidad de implementación.
En este contexto, lo sorprendente es que la recuperación no sea más pronunciada. En términos llanos, el rendimiento de cada dólar de estímulo fiscal y monetario medido en crecimiento económico es sumamente pobre comparado con otras recesiones.
Esto último resulta muy lógico, ya que los estímulos han amortiguado el golpe del proceso de desapalancamiento de los hogares y el sector financiero vía un apalancamiento masivo de las finanzas públicas de varios países. Basta con ver el estado de las finanzas públicas de los países del mundo desarrollado para entender que en los próximos años vendrá un ajuste fiscal de magnitudes descomunales y entonces sí estará completo el proceso de desapalancamiento y ajuste necesario para normalizar los excesos de los años 2002-08.
Es claro que este escenario de desapalancamiento gradual de los gobiernos es preferible al impacto devastador que hubiera tenido un desendeudamiento masivo del sector financiero y privado de golpe.
No obstante, resulta interesante analizar el desempeño de algunas variables económicas a estas alturas de la recuperación con otros episodios posrecesión para entender que el ciclo de mejoría actual será mucho más moderada que las anteriores en cuanto se empiecen a retirar los estímulos.
La siguiente información son datos para la economía de EU publicados por David Rosenberg, execonomista de Merrill Lynch, a casi nueve meses de haber terminado la recesión:
Los niveles de empleo deberían de estar cerca de un nuevo máximo histórico pero hoy en día hay 8.4 millones de empleos menos que en el 2007.
El PIB debería haber alcanzado ya un nuevo máximo histórico en lugar de estar 2% por debajo del nivel registrado en el 2007. La confianza del consumidor debería estar cerca de 100 y no en el nivel actual de 50.
El crédito bancario al sector privado debería estar creciendo a 14%, no contrayéndose a esa tasa.
El déficit del gobierno estaría muy por debajo de 10% como porcentaje del PIB en lugar de 13% actual.
El inventario de casas sin vender en el mercado residencial equivaldría a cinco o seis meses y no a 21 meses como sucede actualmente.
Las solicitudes de hipotecas para adquisición de vivienda nueva no habrían caído 14% en los últimos 12 meses, después de una caída de casi 30% en los 12 meses anteriores. La tasa de interés de referencia de la Fed no estaría prácticamente en cero.
La recuperación es real pero no podemos extrapolar lo ocurrido después de otras recesiones y mucho menos menospreciar el riesgo de una recaída cuando llegue la hora de retirar los estímulos.
En teoría, la recuperación actual de la economía mundial deberá ser mucho más lenta y gradual que una recuperación normal. Será diferente a lo registrado en procesos similares del pasado.












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