Ahora todos quieren su reforma
Como que a estas alturas el gobierno de Calderón y el PAN ya han dejado muchas huellas de lo cerca que trabajan, como para que los legisladores blanquiazules nos digan que los planteamientos en materia laboral que ahora hacen no son una propuesta del Ejecutivo.
Es cierto que la administración calderonista no tiene por ahora intensiones de presentar ni defender ninguna propuesta legislativa. Pero es también un hecho que mucho del trabajo que ahora presentan en el Congreso los integrantes de este partido sale de la Secretaría del Trabajo.
No es una apuesta fácil, pero seguro que los que se sienten con un pie en Los Pinos la entenderán como la oportunidad de sentar una base indispensable para sus planes gubernamentales.
Tal parece que, hasta ahora, el mayor celo por echar a volar esta propuesta llega desde dentro del equipo del presidente Calderón.
La consigna parece ser que cada Secretario tendrá que defender su área de competencia y por ello no suena gratis la declaración del secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, de que este año el gobierno federal presentará al Congreso una nueva reforma fiscal. Claro, ya vio que a pesar de lo calientito del ambiente político, hay que atreverse.
De entrada, destaca el hecho de que Cordero fija la paternidad de la propuesta en el gobierno federal y describe al niño: una reforma que amplíe la base gravable y que elimine los privilegios tributarios. Lo que compagina muy bien con los dichos reiterados del priísta Manlio Fabio Beltrones.
Está muy bien que desde la oficina responsable de las finanzas del país se piense en no claudicar en la obligación de buscar el mejor marco fiscal posible. Pero, por ahora, que esperen su turno.
Los planteamientos arropados por el PAN en materia laboral tienen, algunos, un camino más terso. Hay propuestas que hoy rigen el mercado laboral en la práctica, pero que están plasmados de forma diferente en las leyes.
Por ejemplo, se habla de regular las operaciones del outsourcing. Porque éstas crecieron al margen de la ley y ahora hay que meterlas en cintura.
Hay aspectos de trabajo infantil, equidad de género, trabajo por hora o temporada que no pueden encontrar una oposición razonada. Vamos, Noroña y su secre siempre estarán ahí para montar sus numeritos, pero una oposición responsable podría analizar con detenimiento estos planteamientos.
Ahora, hay otros puntos que habrán de despertar la ira sindical, aunque se trate de ideas extendidas y de sentido común. Hay legisladores de todos los partidos con pensamiento más moderno, pero están los representantes de los viejos modelos que harán todo para frenar un intento de límites a los abusos del sindicalismo.
Qué bueno que el PAN y que Lozano Alarcón, desde la STPS, decidieron emprender este complicado camino. Y qué bueno que siguen otros secretarios, como Cordero, el camino de intentar lo que este país necesita.
Confiar en los legisladores en estos tiempos es difícil, pero la esperanza muere al último.
La primera piedra
La apreciación del peso frente al dólar tiene mecha corta. Los números indican una reducción muy drástica de los flujos de Inversión Extranjera Directa contra una muy notable apreciación de los capitales financieros.
Es obvio que las autoridades financieras no pueden sentirse muy cómodas con la apreciación del peso, porque son pies de lodo para la reconstrucción de una historia que quisiera ser grande y fuerte, como la de la fortaleza de una moneda.
Todos los años de estabilidad del peso estuvieron sustentados en entradas fuertes de inversiones en fierros. El resultado fue un largo tiempo de estabilidad.
Pero ahora, los capitales que están a un click de la salida pueden provocarle muy malas jornadas a la moneda. Y aunque es un precio que se ha movido drásticamente durante los últimos meses, el efecto de una devaluación siempre deja un mal sabor de boca social.
No importa que los efectos inflacionarios sean mínimos o que la mayor parte de la población no tenga relación directa con la paridad, pero duele que la moneda nacional sufra un retroceso y peor cuando es en contra de la moneda de Estados Unidos.
Es tan fácil como esperar a que suban las tasas de interés al norte para ver un episodio de depreciación cambiaria.
A pesar de lo caliente del tema político, el gobierno federal podría enviar su propuesta de reforma fiscal al Congreso de la Unión.












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