El Consejo y el súper Secretario
¡De qué sirve una crisis si no deja una enseñanza!
La más reciente nos dejó en México un Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero.
Es una idea colectiva, tal cual fue la recesión. Es producto de las deliberaciones de los países más afectados por la catástrofe económica desatada en el sistema financiero de Estados Unidos y diseminado por todo el mundo.
La economía forense se dio cuenta, al levantar los pedazos del sistema financiero, de que los mercados le habían dado la vuelta a las autoridades reguladoras. Primero, porque la creatividad de los privados era mucho más adelantada que la supervisión de los burócratas, pero también porque la pulverización de las tareas de revisión abrió grandes avenidas de evasión.
Si en Estados Unidos hubiera habido mayor coordinación entre las autoridades regulatorias, no hubieran crecido la bomba subprime. Y si en ese país del pragmatismo hubieran tenido mecanismos de coordinación entre las entidades financieras y procedimientos de toma de decisiones, seguro que no dejan quebrar a Lehman Brothers.
Si en México hubiera habido un Consejo como el que ahora se crea, la historia no habría sido diferente. La gran recesión habría sido tal cual la vivió el mundo, pero sí habría tenido efectos diferentes en la economía nacional.
Sobre todo porque vivimos con el lugar común de que México gozaba de finanzas públicas sanas. Y fueron sanas y resistentes hasta que un puñado de empresas ambiciosas destrozaron la estabilidad cambiaria con sus apuestas de casino en los derivados.
Con una autoridad financiera coordinada como la que ahora se propone, seguro que se hubiera detectado el riesgo de estos instrumentos en la economía. Y seguro que la reacción habría sido más efectiva.
Y si nos fuéramos más atrás, seguro que un Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero habría evitado la crisis gestada durante los primeros años de los 90, detonada en diciembre de 1994 y sufrida durante la segunda mitad de esa década.
Sólo que un órgano supervisor de esas características resulta incompatible con un poder presidencial que gustaba de manejar la hacienda pública desde Los Pinos, como Salinas.
Es de suponer que a pesar de que todos los que integran el Consejo le deben al presidente Calderón sus puestos, tendrán la autonomía suficiente como para tomar decisiones con criterio técnico y no político.
Y aunque en algún discurso el Presidente les diga que la solución es bajar las tasas de interés, los consejeros responderán: “Con todo respeto señor Presidente, pero...”
Por lo pronto, a esta nueva instancia más le vale constituirse pronto y ponerse a trabajar de inmediato.
De hecho, el Secretario de Hacienda me dijo que lo que más van a seguir en este momento es la condición de la economía de Estados Unidos. Sobre todo ahora que vive una etapa de desaceleración con tintes de posible recesión, como confesó en su informe trimestral el Banco de México.
Ese país se debate entre la urgencia de dejar de lado los subsidios fiscales y dedicarse a corregir sus desequilibrios y la necesidad de no soltar los hilos que mantienen a flote la economía con la artificialidad del gasto público.
Un último apunte en el terreno político de esta medida. El titular del Consejo es el Secretario de Hacienda, que se vuelve el hombre fuerte de las finanzas públicas de México.
Así que eso tiene también un peso especial al momento de determinar quién podría ser el hombre indicado para aspirar a dirigir los destinos del país en una elección.
La primera piedra
Me da cierta tranquilidad que Martín Esparza amenace con reanudar las hostilidades y retomar los bloqueos de calles.
Y no, no es que me encante tener en las calles a un grupo violento amenazando la tranquilidad de los ciudadanos.
No, más bien me da la esperanza de que estos personajes tengan el temor de que al final el gobierno federal hará que se cumplan las leyes de este país y no haya ninguna concesión fuera de estos márgenes.
Y que no habrá toma de nota ilegal de su supuesta dirigencia. Que no habrá la entrega de los miles de millones de pesos para su disfrute. Que no habrá patrón sustituto. Vamos que sí se puede cumplir con el camino que ya se había trazado el Presidente en el caso de la desaparición de Luz y Fuerza del Centro.
La crisis dejó una gran lección al país, un Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero. La creatividad de los privados fue mucho más adelantada que la supervisión de los burócratas








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