¿Qué más puede hacer la Fed?
En las condiciones actuales, la política monetaria pierde eficacia como instrumento de política económica, esto es conocido como la Trampa de Liquidez; la Fed ya ha inyectado 1.4 billones de dólares.
CREDITO: 
Joaquín López-Dóriga Ostolaza

El viernes pasado comenzó el Symposium Anual de la Fed en Jackson Hole, Wyoming. Este evento reúne a las cabezas de bancos centrales, ministros de finanzas, académicos y analistas de todo el mundo.

En su discurso inaugural, Ben Bernanke enfatizó que la Fed está lista, en caso de ser necesario, para implementar medidas adicionales para estimular la economía.

Ante la creciente amenaza de una nueva recesión, Bernanke y la Fed están dispuestos a utilizar todo el arsenal disponible de herramientas de política monetaria, incluyendo la implementación de medidas creativas y menos tradicionales.

El gran problema es que no queda mucho en el arsenal de la Fed. Todas las medidas tradicionales, como bajar las tasas y reducir los costos de fondeo a los bancos, han sido prácticamente agotadas desde el 2008.

Sin embargo, la Fed no se detuvo ahí, también ha implementado medidas menos ortodoxas para inyectar liquidez a la economía. La principal de estas medidas ha sido la ampliación de la base monetaria a través de un crecimiento sin precedentes en el tamaño de su balance que se incrementó de 800,000 millones de dólares a más de 2.3 billones de dólares.

Durante su discurso, Bernanke mencionó que la Fed está dispuesta a incrementar su balance en otro billón de dólares (llevando su tamaño a casi 3.4 billones de dólares) mediante la adquisición de bonos del Tesoro de largo plazo de EU.

El propósito de esta medida es mantener las tasas de interés de largo plazo en niveles muy bajos para tratar de reactivar el circuito de crédito en la economía.

Hoy en día, la tasa de corto plazo se encuentra prácticamente en cero, mientras que la tasa que paga el Bono del Tesoro a 10 años se encuentra en 2.5%, su nivel más bajo en la historia con la excepción del período entre diciembre del 2008 y enero del 2009, que llegaron a 2.1% brevemente.

La Fed puede darse el lujo de incrementar la base monetaria en esta magnitud dada la ausencia de presiones inflacionarias.

La mayoría de los especialistas coincide que en la situación actual es más preocupante un posible escenario de deflación que un repunte en la inflación.

Aunque el mercado ha reaccionado de manera positiva a las noticias de la Fed, será más difícil que la decisión de la Fed tenga un impacto real en la actividad económica.

En las condiciones actuales, la política monetaria pierde eficacia como instrumento de política económica, esto es conocido como la Trampa de Liquidez.

Analicemos por un momento lo ocurrido en los últimos 18 meses, la Fed bajó la tasa de corto plazo a cero y ha inyectado 1.4 billones de dólares de liquidez a la economía (triplicando el tamaño de su balance).

A pesar de los esfuerzos de la Fed, el crédito se ha seguido contrayendo y gran parte de esta liquidez adicional está estática en los balances de los bancos a pesar del fuerte incentivo que existe para que los bancos presten este dinero.

El dinero que queda sentado en los balances de los bancos gana una tasa cercana a cero mientras que si estuviera prestada tendría un retorno mucho más alto. Algunos podrían preguntar ¿por qué los bancos no prestan?

Sin embargo, el problema no está por el lado de la oferta de crédito, sino por el lado de la demanda, son las familias las que no están pidiendo prestado.

Lo cual es totalmente lógico si consideramos la resaca de una década de excesos en cuestión de apalancamiento familiar.

Las familias no demandan crédito porque están reparando sus finanzas.

Millones de americanos perdieron su empleo y su vivienda, otros conservaron su empleo pero tienen miedo a perderlo y su patrimonio (compuesto principalmente por su vivienda) vale entre 30 y 40% menos que hace dos años.

Por otro lado, las tasas bajas hacen más barato el financiamiento del déficit del gobierno y también pudieran ser aprovechadas por el sector corporativo.

Sin embargo, el sector corporativo ha estado invirtiendo de manera muy cautelosa ante la incertidumbre que enfrenta la demanda interna de sus productos.

La conclusión es que no hay recetas mágicas y que las herramientas de política fiscal y monetaria tienen límites.

Hasta ahora han sido de gran utilidad para evitar una reedición de la Gran Depresión de 1930 pero será difícil que salven a EU y otras economías desarrolladas de un periodo prolongado de crecimiento muy moderado, es una resaca inevitable de los excesos en años recientes.

En las condiciones actuales, la política monetaria pierde eficacia como instrumento de política económica, esto es conocido como la Trampa de Liquidez; la Fed ya ha inyectado 1.4 billones de dólares.

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