Persiste riesgo de recesión mundial

CREDITO: 
José C. Femat* y Rodolfo Salazar**

Al inicio de esta semana se hicieron públicas declaraciones de Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), sobre el riesgo de que la economía mundial vuelva a entrar en recesión.

Así lo indicó a la revista alemana Der Spiegel al mencionar que “las opciones de los gobiernos y los bancos centrales [para evitar una recesión] son menores que en el 2009 porque ya han disparado gran parte de su pólvora”.

El reto que tienen frente a sí los gobiernos de las economías más grandes del mundo no es menor, pues deberán buscar la forma de recuperar la confianza de sus ciudadanos, de los inversionistas y de los tenedores de deuda fuera de sus fronteras.

CRISIS DE DEUDA Y CONFIANZA EN ESTADOS UNIDOS
El consumo de los hogares estadounidenses, responsable de dos terceras partes del crecimiento económico del país y, por tanto, de una buena parte del crecimiento mundial, ha mostrado señales erráticas de recuperación.

Según datos dados a conocer a finales de agosto, el consumo mensual en julio aumentó por primera vez desde marzo y su incremento (0.5%) es el mayor registrado desde diciembre del 2009.

Con esta recuperación, el crecimiento económico de ese país –que aumentó 0.4% en el primer trimestre y 1.0% en el segundo- parecería haber iniciado el tercero con el pie derecho.

No obstante, debe tomarse en cuenta que la confianza de los consumidores al mes de agosto se ubicó en los niveles más bajos desde abril del 2009.

Si bien Estados Unidos no incumplió el pago de su deuda, el costo derivado de la falta de consenso político para aprobar los términos del incremento del techo de endeudamiento -azuzado por la reducción de la calificación de su deuda, por la volatilidad de mercados financieros y por que su capacidad de compra se vea afectada por un nivel de inflación que alcanzó su nivel más alto desde octubre del 2008- no garantiza que la cifra de julio se repita en los siguientes meses.

Sumado a lo anterior, la elevada tasa de desempleo (cercana a 9%) ha convertido a los consumidores estadounidenses en seres más cautos a la hora de gastar, reduciendo la demanda agregada y afectando al crecimiento interno y a la demanda por bienes producidos en el exterior.

CRISIS FISCAL EN EUROPA

Por si el escenario estadounidense no fuera suficiente, en la Unión Europea (UE) las cosas no pintan tampoco nada bien.

La duda generalizada entre los inversionistas por la salida de los déficit públicos de Grecia e Italia –aunado al reciente revés electoral del Gobierno alemán– exacerbó al inicio de esta semana los temores sobre el deterioro de la crisis de deuda.

La reciente suspensión de una misión conjunta del FMI y la UE a Grecia avivó los cuestionamientos con respecto a si Grecia podrá reducir su déficit presupuestario lo suficiente para asegurar la entrega de otro tramo de los fondos de rescate.

Por su parte, la incapacidad que ha mostrado Italia para cumplir con sus compromisos fiscales sigue afectando la cotización de sus bonos soberanos.

DÉBILES HERRAMIENTAS DE POLÍTICA

Con una política monetaria laxa –con tasas de interés en niveles históricamente bajos– y con una insuficiente capacidad para impulsar a la economía a través de un mayor gasto público, las herramientas tradicionales de política económica en Estados Unidos y Europa se han agotado prácticamente.

Mientras los mercados esperan el tan anunciado paquete de apoyo económico en Estados Unidos y la respuesta de los gobiernos europeos, la volatilidad será la constante en las próximas semanas.

En México, el manejo responsable de las finanzas públicas y de la política monetaria (que se espera que se relaje en breve) servirá como blindaje por un cierto periodo, pero no será eterno.

Habrá que continuar adoptando políticas congruentes con la situación y fomentar el crecimiento económico interno a través de la discusión y aprobación de las reformas estructurales que permitan al país crecer independientemente de lo que ocurra en Estados Unidos o Europa.

A la luz de lo ocurrido en Estados Unidos con la aprobación para elevar el techo de la deuda, los legisladores deben comprender que lo que requiere el país no es la politiquería, sino una acción comprometida para impulsar al país a una senda de mayor crecimiento.

*José C. Femat es economista con posgrado en Historia y Desarrollo Económicos.

**Rodolfo Salazar es economista con posgrado en Administración y Finanzas.

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