La Fed, lista para echar más gasolina

CREDITO: 
Joaquín López-Dóriga Ostolaza

La Reserva Federal está consciente de que el segundo trimestre ha dado señales claras de desaceleración.

Más allá de la Operación Twist, el factor de mayor peso sobre los mercados internacionales se llama Europa.

El día de ayer concluyó la anticipada reunión del Comité de Mercado Abierto (FOMC por su sigla en inglés) donde la Fed hizo su más reciente anuncio de política monetaria. En línea con lo esperado, la Fed anunció la extensión de su programa de recompra de instrumentos de mediano y largo plazo, conocido como la Operación Twist, hasta finales de este año.

Asimismo, la Fed anunció que está lista para actuar con medidas de estímulo adicionales para apuntalar el crecimiento económico y la creación de empleo en caso de que la actividad económica muestre mayores señales de debilidad.

A pesar de que el crecimiento en el primer trimestre del 2012 fue mejor a lo esperado, la Fed está consciente de que el segundo trimestre ha dado señales claras de desaceleración y de que la tendencia positiva en los datos de empleo observada en los dos trimestres anteriores se ha estancado.

Aunque la Fed no anticipa una nueva recesión, sino un periodo de crecimiento más moderado durante los próximos trimestres, reconoce que existen riesgos exógenos que pueden afectar el panorama económico de Estados Unidos.

Dentro de estos riesgos exógenos, la atención se concentra en la situación que atraviesan varios países europeos y sus sistemas bancarios. Por otro lado, la Fed sigue apuntando a la gran cantidad de recursos ociosos en la economía, especialmente, en el mercado laboral, como razón principal para que la inflación se mantenga en niveles muy bajos.

De forma adicional, el respiro en el precio de varias materias primas, incluyendo los precios del petróleo, permite a la Fed seguir utilizando un enfoque altamente estimulante en sus decisiones de política monetaria. En pocas palabras, el contexto actual vuelve a poner a la Fed en una posición en la cual la prioridad es mantener una política monetaria expansiva para evitar una nueva recesión.

Como hemos mencionado en el pasado en este espacio, las medidas tomadas por la Fed, sin duda, contribuirán a mantener las tasas de interés de largo plazo extraordinariamente bajas, pero el impacto en la economía real es más bien indirecto.

La demanda de crédito en EU no está actualmente limitada por el costo del crédito, que ya está en mínimos históricos desde hace meses, sino por la gran incertidumbre del rumbo de la economía que ven los consumidores y los empresarios.

Ninguna empresa va a endeudarse para construir una nueva planta que genere empleos si no tiene ninguna claridad sobre la demanda de sus productos en el futuro.

Asimismo, son pocos los consumidores que buscarían endeudarse para comprar una casa o aumentar su demanda de bienes y servicios, cuando las expectativas sobre el empleo y sus ingresos son totalmente inciertas.

Los estímulos mediante inyecciones masivas de liquidez al mercado por parte de la Fed deben contribuir, en ausencia de turbulencias mayores provenientes de Europa, a provocar un aumento en los precios de los activos financieros -principalmente, los mercados accionarios.

Un repunte en los mercados financieros, como el que observamos a partir del último trimestre del año anterior y hasta comienzos del segundo trimestre de este año, contribuye a un aumento en el patrimonio de las familias, provocando un efecto de riqueza positivo que puede llevar a los consumidores a incrementar su demanda de bienes y servicios de manera temporal.

Asimismo, un entorno más favorable en los mercados financieros genera confianza en el sector empresarial y facilita un incremento en la inversión y la creación de empleo.

Más allá de la extensión de la Operación Twist, el factor de mayor peso sobre los mercados internacionales y la economía global se sigue llamando Europa. Aunque la Fed, en teoría, puede aumentar el tamaño de su balance de manera ilimitada para inyectar más liquidez en la economía, el destino de la economía global dependerá crucialmente de los avances en la implementación de medidas concretas para resolver la crisis europea.

Por lo pronto, durante la reunión del G-20, Alemania parece haber cedido en la decisión de crear un sistema de garantías a los depósitos bancarios a nivel europeo y no a nivel de cada país. Este paso constituiría una condición necesaria pero no suficiente para una resolución ordenada de la crisis europea.

Mientras los políticos europeos intentan ponerse de acuerdo, los bancos centrales, conscientes de sus limitaciones, siguen haciendo hasta lo imposible por apuntalar la economía global.

joaquinld@eleconomista.com.mx

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Y todo en vano

Todo lo que dice López Doriga Ostolaza en vano. La realidad es que con expansiones monetarias no se soucionan los problemas, por mas efectos temporales de aumento de riqueza.

La realidad tan necia siempre, indica que mientras no dejen de golpear los gobiernos con impuestos y con regulaciones a sus empresas y familias, los ciclos se van a dar con más agudeza.

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