Tras las elecciones, la curva de aprendizaje
La realidad es que las elecciones del 2000 y el 2006 fueron bien llevadas a cabo por las autoridades del IFE.
Los mercados confían en que este 2 de julio será tranquilo. Usted, ¿cómo ve este lunes?
Es muy pronto para evaluar el desempeño de la jornada electoral, es todavía más precipitado evaluar el resultado de la elección. Pero sea cual fuere el desenlace, hay muchas cosas que son irrefutables.
Lo primero es que este país tiene que seguir su marcha, independientemente de quien gane y de quien pierda. Ya tuvieron muchos meses de nuestra atención y es momento de que los agentes económicos continuemos con nuestra labor en beneficio personal, familiar y nacional.
Otro hecho, afortunadamente incuestionable, es que el gobierno del presidente Felipe Calderón terminará el 30 de noviembre de este año, pase lo que pase. Ése, un enorme logro de la democracia, a pesar de que, ahora lo puedo decir, se le va a extrañar en muchas cosas.
No fue posible, para escribir este texto, esperar el resultado de la elección. Era muy importante ver lo que sucedía a las 11:45 de la noche de ayer. La manera en que el Consejero Presidente daba a conocer los resultados y, claro, los resultados mismos.
Pero por lo visto, durante los tiempos de campaña el Instituto Federal Electoral (IFE) parece que tuvo la capacidad de entender las experiencias pasadas y aprender de ellas. La realidad es que las elecciones del 2000 y el 2006 fueron bien llevadas a cabo por las autoridades en funciones en aquellos tiempos en el IFE.
Sólo que el resultado tan cerrado durante el 2006 y la mala estrategia de comunicación del IFE, más el poco carisma mediático del Consejero Presidente de ese entonces, se encargaron de abrir la puerta a los demonios que ya de hecho estaban preparados para hacer desmanes si perdían.
El IFE aprendió su lección, lo que no tenemos claro es si los personajes que se creen merecedores de todo el poder que ambicionan aprendieron a respetar la voluntad de los que se les oponen de forma mayoritaria. Eso ya lo veremos.
Pero así como la autoridad electoral ha pasado aceptablemente esta curva de aprendizaje, así tendrá que darse un cambio de gobierno ordenado.
Así como no son pocos los que le tienen miedo al fantasma del desorden poselectoral de López Obrador, no faltan los que recuerdan los espantos de las crisis sexenales y cómo éstas se han gestado precisamente en los momentos de transición.
La más terrible y memorable crisis de cambio de sexenio se dio entre Salinas y Zedillo, cuando el que se iba dejó todo con alfileres y el que entró, en el desconocimiento de cómo hacerlo, quitó esos alfileres y se generó la peor crisis financiera de los últimos tiempos.
Si el cambio es de gobierno, pero también de régimen y de estilos de gobierno, los riesgos de que algo no cuadre en las cuentas son muy altos. Por eso es que ojalá que también aquí se apliquen los conocimientos adquiridos en experiencias pasadas.
Es prácticamente un hecho que el Congreso en su LXII Legislatura querrá llegar en septiembre a marcar un cambio radical en su estilo de procesar leyes. Una de las expectativas es que la parálisis de diputados y senadores se cambie por un ejercicio intenso de cambios.
La finalidad es muy clara, las reformas que se podrían hacer entre septiembre y diciembre permitirían al siguiente gobierno llegar con una base apropiada a sus planes y permitiría que cualquier costo político se asumiera con los escudos y toletes de los actuales gobiernos capitalino y federal.
Si en la Secretaría de Hacienda no aprendieron la lección, podría ocurrir lo que sucedió con Jaime Serra, primer titular de Hacienda de Zedillo, que llegó al despacho, corrió a todos los anteriores, incrustó a su gente, pero en lo que entendían, el país se fue al suelo.
Serra Puche renunció a los 28 días de haber asumido el cargo.
Entonces, esperemos ver que las experiencias sirven para aprender. Tanto en estos tiempos poselectorales como en el plazo de relevo sexenal y en las actividades del Congreso.
Por lo pronto, los mercados el viernes pasado cerraron con la esperanza de que este lunes todo amaneciera en calma, la Bolsa de valores rondando máximos históricos y el tipo de cambio en temporada de revaluación. Confiaban los mercados en que este 2 de julio fuera un día tranquilo. Usted, ¿cómo ve que amanece este 2 de julio?










Y a darle a Lopez Obrador ¡¡¡
Y a darle a Lopez Obrador ¡¡¡
Escribe de economía "Guero" es lo que mejor te sale
Sin duda
Retírate mejor mi estimado.....que subjetivo te ves.....si quieres te regalo unos libros de historia económica, con enfoque más objetivo. Dedicate a hablar sólo de números por favor.
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