La informalidad, punto de partida para el tema salarial
CREDITO: 
Enrique Campos Suárez

De entrada, un triunfo político para Miguel Ángel Mancera con su cruzada por subir los salarios mínimos es que, a diferencia del debate que promueven desde la llamada izquierda mexicana que siempre se va por el ¡no!, el jefe de Gobierno centra su atención en un sí.

Así, mientras López Obrador vive en la negación como sistema de vida, no a la reforma energética, no al horario de verano, no a cualquier cosa que sea una propuesta ajena, lo que hace Mancera es proponer, desde su posición de izquierda, un debate sobre el aumento al ingreso de los trabajadores.

Mientras López Obrador y los suyos están viendo cómo incendian el país tras la reforma energética, el gobernante capitalino busca negociar con otras fuerzas políticas un beneficio social.

Sólo que el terreno elegido es sinuoso y fácilmente se puede revertir hacia quien lo propone.

El propio Mancera y sus muy capaces asesores, como Salomón Chertorivsky, tienen claro que un aumento salarial por decreto desata los demonios inflacionarios que no sólo se comen de inmediato el incremento otorgado, sino que se cobra un poco más de los recursos disponibles de los asalariados.

Además, la burocracia no se ha complicado la vida y han utilizado el nivel del salario mínimo como referente para otros cálculos no salariales como multas, créditos y tarifas.

El riesgo de asumir desde la posición del jefe de Gobierno del Distrito Federal la bandera de los salarios mínimos es que fácilmente puede derivar la discusión hacia el verdadero lastre económico que afecta a los trabajadores mexicanos: la informalidad.

La economía informal es una actividad ilegal, así de fácil. Se le pueden encontrar justificaciones en muchas cosas, desde la falta de capacidad de la economía organizada de atender las necesidades de millones hasta el bajo costo que en México tiene actuar en la impunidad. Es un hecho que la informalidad es una de las razones por las cuales los salarios se mantienen bajos, porque es una competencia desleal con las actividades regulares. Las prestaciones sociales cobran un valor más alto entre la población económicamente activa que sacrifica ingreso por esos beneficios, lo que produce empleadores poco presionados.

Éste es un talón de Aquiles para la posición del GDF. La informalidad en el Distrito Federal es una actividad tolerada y hasta fomentada por las propias autoridades.

Tolerada porque a pesar de que se trata de una acción ilegal, no hay autoridad que pueda impedir las más múltiples manifestaciones de la informalidad. Y fomentado porque hay cuotas para que los ambulantes usen un pedazo de banqueta para su vendimia, por ejemplo.

La popularidad de Miguel Ángel Mancera y su gobierno está por los suelos y claramente necesita remontar esa posición tan baja para no perder posiciones políticas en la capital. Y éste tema es de una rentabilidad indudable.

Sin embargo, tomar una actitud de ver la paja en el ojo ajeno sin considerar la viga en el ojo propio es fácilmente reversible para un gobierno paternalista y populista que se alimenta del fomento a los grupos de la informalidad.

Recibe contenidos de El Economista directamente en tu correo electrónico. Suscríbete a nuestro boletín aquí.

5 Comentarios
Comentarios
Anónimo
Agregado:
8 Ago 2014 |
11:42 AM

Lo dice por que usted gana...?

Partamos por lo que dice Banco mundial y la CEPAL el salario en México esta bajo el Umbral de la pobreza punto zipo...

Usted comeria con dos salarios minimos es una pregunta?

Anónimo
Agregado:
8 Ago 2014 |
12:56 PM

En mi opinión tu artículo es bueno, trata de un asunto que siempre está latente. Hay que comer todos los días, hay que sacar para el chivo. ¿Y el desarrollo para brindar oportunidades de empleo? Ya se que no basta con juzgar, pero hay que hacer cooperativas, talleres, capacitación y mucha educación por delante. El salario mínimo es importante, pero más la causa de su ausencia¨¿el empleo? ¿oportunidades para los jóvenes? Tenemos una fuerza de trabajo increíble, unos jóvenes que están participando todos los días de la oferta educativa, exámenes de admisión en el INP y en la UNAM entre las principales, se quieren comer al mundo, pero sí no hacemos algo, se no va el problema de las manos, hay que verlo, no hay que postergarlo.
Bueno es mi comentario.
Saludos
Lic. Carlos Quintana

Anónimo
Agregado:
8 Ago 2014 |
13:44 PM

No toda la informalidad es ilegal, sugiero al columnista lea la información del INEGI al respecto, ahora resulta, según el columnista, que la agricultura de subsistencia o el trabajo doméstico son actividades ilegales. Qué falta de información y seriedad.

Anónimo
Agregado:
11 Ago 2014 |
16:01 PM

El trabajo doméstico, hablando en términos laborales legales, es ilegal, aunque sea permitido. Desde el punto de vista del empleador, porque viola la Ley al no proporcionar ninguno de los beneficios y prestaciones mínimos que ésta establece, como la seguridad social del trabajador y su familia. El empleado viola leyes fiscales al percibir un ingreso que no declara y por tanto no paga los impuestos que todo contribuyente debe pagar por ejercer una actividad remunerada.

Lo de la agricultura de subsistencia suena más a un argumento socialista que otra cosa. Los tiempos ya cambiaron.

¿Que la vida es injusta? Eso ya está en la cabeza de cada quien.

Anónimo
Agregado:
11 Ago 2014 |
17:07 PM

"A golpear", parecería ser un mejor título para que Quique difunda más odio hacia López Obrador. Quique se queja del rechazo de este hacia la reforma energética, pero no nos comenta nada sobre el fraude que implicó desaparecer a LyF: las tarifas no solo no bajaron, se incrementaron enormemente.

Tampoco nos comenta nada sobre la incapacidad de Mancera para limpiar el metro de vendedores ambulantes, aunque ya pretende subir el salario en el DF.

Periódico El Economista es una empresa de