Recordatorios
Nuestra Crisis
Sergio Mota Marín
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CREDITO: 
Sergio Mota

No deja de estar presente en nuestra memoria e imaginación la declaración de Agustín Carstens de que “Trump puede ser una película de terror en México”. Le asiste toda la razón y es una síntesis de lo que viene, caracterizada por una combinación de los problemas sociales actuales que derivan de la devaluación del peso y de los efectos del incremento en el precio de la gasolina, entre otros, y el efecto Trump de sus medidas.

Lejos del comentario frecuente de que lo que prometió Trump no lo cumplirá, basado en la hipótesis de que en la política mexicana lo que se promete no se efectúa, lo que dijo Trump es posible que lo cumpla debido a que será base de su legitimidad.

Susana Chacón, experta en las relaciones México-Estados Unidos, ofrece una opinión sensata de las consecuencias y lo que se tendría que hacer cuando dice: “Por lo que nos espera, urgen pasos sólidos, asumir los errores, una gran visión y un liderazgo que lleve a México y a los mexicanos a un escenario totalmente distinto del que se respira actualmente”. Hay que evitar que la sociedad se parta, porque llevaría al cataclismo.

En otros espacios del mundo hay estadistas que le han hecho la parada a Trump y sus excesos verbales. Sobresale Angela Merkel que ha encarado la mayor crisis de refugiados desde 1945 y ha hecho frente al proyecto comunitario.

Cuando Trump cometió el error de subestimar a Merkel, ésta le dijo: “Las relaciones de Alemania con Estados Unidos son más profundas que con cualquier otro país fuera de la Unión Europea (UE). Alemania y Estados Unidos están unidos por valores comunes, democracia, libertad, así como el respeto a la ley y la dignidad de cada y todas las personas, sin importar su origen, color de piel, religión, género, orientación sexual u opiniones políticas. Con base en esos valores deseo ofrecer una colaboración estrecha, tanto en lo personal como entre los gobiernos de nuestros dos países.

“La relación con Estados Unidos es y permanecerá como pieza clave de la política exterior alemana, a fin de que podamos enfrentar los grandes desafíos de nuestro tiempo: luchar por el bienestar económico y social, trabajar para desarrollar una política de gran alcance en el cambio climático, mantener la lucha contra el terrorismo, la pobreza, el hambre, las enfermedades, así como para proteger la libertad del mundo”.

Las definiciones anteriores de la canciller Merkel son una lección clara de dignidad y posición política anclada en valores de calidad, de respeto a su país y a sí misma.

En el campo de las ideas económicas, la discusión en Europa, que es de donde provienen muchos paradigmas, seguramente se concentrará en el uso de los instrumentos monetarios y fiscales, los primeros más limitados en su alcance que los segundos.

Por ello hay pronunciamientos por parte de los funcionarios de la Unión Europea de hacer una política fiscal más expansiva, sin duda porque el Brexit, los populismos y las urnas lo sugieren. Es más, se considera por parte de analistas que si la UE no hace este giro se va al desastre.

Pierre Moscovici, comisario de Asuntos Económicos de la Unión Europea, reconoce que “hay que impulsar el crecimiento económico, reducir el desempleo y limitar la desigualdad”.

En el contexto cultural de las actuales encrucijadas, se trata de preservar un continente y una civilización. Habría que seguir adelante y no perderse como ha sucedido en cuestiones burocráticas y de pequeños intereses. No todo está perdido.

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