El Frexit, la nueva escala del nerviosismo de los mercados
CREDITO: 
Enrique Campos Suárez

El domingo son las elecciones en Francia y el 7 de mayo se dará la segunda vuelta.

Cuando vemos movimientos bruscos en los mercados, como la baja en esta semana del peso frente al dólar, siempre aparecen muchas explicaciones que buscan justificar esa volatilidad.

A esta más reciente depreciación del peso le tenemos que sumar, sin duda, los nuevos exabruptos de Donald Trump en contra del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Ya sabemos que el presidente de Estados Unidos es capaz de causar estragos financieros con tan sólo un tuit.

Pero también hemos escuchado otras explicaciones que buscan respaldar la baja del peso, como por ejemplo la manera en que se muestran los dientes los gobiernos de Corea del Norte y de Estados Unidos.

El régimen de Kim Jong Un es una amenaza creíble, poderosa y de gran alcance. Mientras que no hay duda del afán bélico del actual gobierno de la Casa Blanca.

Mucho de lo que vemos en el mercado cambiario tiene que ver con el hecho de que algunos inversionistas ya hicieron ganancias muy buenas con la baja del dólar y ahora que parece que el peso se resiste a bajar más allá de los 18.50, han decidido hacer una utilidad mayor a través de procurar que el que pierda sea el peso. Y si el entorno ayuda, pues adelante.

No por eso hay que quitarle peso a esas noticias de la geopolítica que le pesan a cualquier mercado.

Una nueva amenaza que pesa sobre Europa, el mundo y sus mercados es el proceso electoral que vive Francia.

El próximo domingo son las elecciones en ese país y 15 días después, el 7 de mayo, se dará la segunda y definitiva segunda vuelta electoral.

Francia al igual que muchos otros países europeos y del planeta entero, se han movido de esquemas bipartidistas o de alternativas moderadas, hacia propuestas cada vez más radicales y populistas.

Ante la evidencia de que el hartazgo social sí está empujando a muchos países a la radicalización, la disputa electoral francesa cobra relevancia cuando las amenazas de los más extremistas prometen tener repercusiones mundiales.

En resumidas cuentas, hay cuatro candidatos con posibilidades de ganar. Dos son moderados y muy cercanos a la línea del europeísmo, pero los otros dos son radicales con enormes deseos de romper con la Unión Europea.

Miles de británicos se arrepintieron de votar por el Brexit, millones de estadounidenses lamentan haber votado por Donald Trump y otros tantos millones de venezolanos no pueden creer haber apoyado alguna vez al populismo de izquierda del chavismo.

Todos ellos se dieron cuenta después de que ya lo habían hecho, de que ya los habían encumbrado.

La amenaza que alcanza al mundo entero es la posibilidad de que alguno de los radicales decida, tras su triunfo electoral, sacar a Francia de la Unión Europea. Esto no sería simplemente dejar 26 en lugar de 27 integrantes.

Esto implicaría mandar el mensaje del desmembramiento total de la unidad de esas naciones continentales.

Es una posibilidad real y de ahí el nerviosismo por este peligroso Frexit.

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