Los peligros para las finanzas de creerse honesto y valiente
CREDITO: 
Enrique Campos Suárez

Este gobierno va a heredar al siguiente finanzas públicas enfermas, ante el elevado nivel de deuda alcanzado.

Hay un intento por dejar grabado en la mente de los electores que es inevitable un triunfo electoral el próximo año de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales.

Es una clara estrategia que dicen respaldar en las encuestas. Más allá del lamentable miedo del Instituto Nacional Electoral que no se atreve a sancionar los actos anticipados de campaña de López Obrador, la realidad es que el dirigente de Morena va ganando en una carrera en la que corre solo.

Y es precisamente esa sensación de poder solo con las cosas lo que puede constituir el principal error de este eterno candidato presidencial.

Con el episodio reciente de corrupción de una de sus candidatas en Morena a puestos de elección popular no se prueba, de ninguna manera, que Andrés López sea corrupto.

Pero una vez más alguien de su círculo cercano es cachado en un acto que puede constituir sin duda un delito.

Dice Andrés López que su plumaje es de esos que cruzan el pantano y no se ensucian, ¡pero qué tal el cochinero a nivel de corral de cochinos de muchos de sus cercanos!

¿Realmente no sabe el dirigente máximo de Morena lo que sucede con muchos de sus cercanos? Si lo sabe, podría ser copartícipe de un delito y si lo desconoce, comprueba, sin lugar a dudas, que es incapaz de rodearse de personas honestas y a toda prueba como lo presume tanto.

Este asunto propio de la política y la justicia toca inevitablemente los temas económicos.

No hay que olvidar que una parte muy importante de los cálculos presupuestales que hace de su gobierno, si ganara las elecciones, los fundamenta en los ahorros que asegura conseguirá por el fin de la corrupción en México.

La Honestidad Valiente promete recuperar 500,000 millones de pesos al año por la erradicación total de cualquier acto de corrupción.

El problema de este acto de magia anunciado es que el prestidigitador promete gastarse ese dinero en múltiples subsidios. Dice que duplicará las pensiones de los jubilados, creará trabajos para todos los jóvenes, construirá miles de escuelas y universidades para los jóvenes, edificará varias refinerías para no volver a importar gasolinas y que, por cierto, bajará los precios de estos combustibles. En fin, una larga lista de gastos que es imposible no aplaudir si desconectamos la habilidad de razonar estas barbaridades.

Si voltea a ver a muchos de sus copartidarios Andrés López se dará cuenta que la erradicación de la corrupción en México va más allá de lo que desee un solo hombre, por más iluminado que se sienta.

Al menos la planeación financiera de un país no puede sustentarse en el pensamiento mágico y mesiánico de quien se cree infalible y que confía sólo en su voluntad como palabra divina.

Este gobierno va a heredar al siguiente finanzas públicas enfermas. El nivel de deuda alcanzado durante este sexenio es una barbaridad. La corrección que ahora mismo se aplica no será suficiente para dejar una solidez a prueba de crisis.

Y si el próximo gobierno no sólo le quita los alfileres a la economía, sino que además agarra el mazo del gasto excesivo y empieza a golpear los frágiles pilares financieros nacionales, le puedo garantizar que no llegamos al 2020 sin enfrentarnos a una de las peores crisis económicas de las que tengamos memoria.

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